La confesión

Una conversación entre amigas da para mucho
Empezamos por contarnos y preguntarnos con afán de recuperar los últimos veinte años que llevamos sin vernos.

Hablando de todo, llegamos al sentido trascendente de la vida y hablamos de la confesión; yo del bien que me hacía y ella de que lo echaba de menos, que había pasado tanto tiempo que no sabía cómo volver.

Le animé a que buscase un sacerdote piadoso e instruido y que confesase y recuperase también con Dios el tiempo perdido.

Me dijo que le daba cierta vergüenza…

¿Vergüenza? Que la sientan los chulos, los pederastas, los políticos mentirosos, los profesores mediocres, los cirujanos inmorales, las niñas escaparate y los chicos que abusan de ellas, los hombres que se gastan el salario en vicios, los que venden drogas a menores, los que trivializan el tema del aborto y los innombrables que quieren darle un tirón al tema de la eutanasia: barra libre para matar.

Que sientan vergüenza los terroristas, los que roban al jornalero, los engreídos que miran por encima del hombro, y los soberbios que se vuelven violentos, o los envidiosos que les corroen las entrañas, los que desean el mal ajeno, los liberales que ridiculizan la fe de los creyentes y los tolerantes que o les das la razón o te maldicen, o los mamarrachos que pegan a las mujeres y los deslenguados que sin que le preguntes te cuentan sus intimidades de alcoba con detalles en colores y sonido y los que van en pelota por la playa y los que se dan el lote a vista de todos ¡viva el espectáculo!

Por lo demás, lo de pecar nos pilla de cerca a todos, porque todos somos humanos.

Si quieres recibir fuerza para luchar en este mundo enloquecido y desbarrado-le dije- y buscas un buen consejo, una voz que guie tus pasos, si quieres encontrar consuelo sin necesidad de beberte unos tragos, y ahorrar la cuenta del psiquiatra que a veces sirve y a veces no, si quieres paz en tu alma y saber cómo enfocar tu vida, vete y confiesa y verás como recibes una alegría que sana. Que es de Dios, que abre surco y cura, consuela y calma.

La confesión es la misma, quizás hemos cambiado nosotros…


Nos hemos subido al pódium y nos hemos autoproclamado Dioses. Y todos encumbrados y todos endiosados y todos tan ignorantes y tan desenfocados.


¿Por qué me recuerda esto a una historia milenaria donde adoraban becerros de oro?

Y se creen modernos… ¡JA!

¡Madre de Dios, hoy es tu día, échanos una mano!

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20 thoughts on “La confesión

  1. Afortunadamente tenemos la confesión que nos reconcilia y nos reconforta. Para mí siempre es el punto de partida de mi lucha interior. A partir de de ella recomienzo una vez más pero con más fuerza. Le diste un buen consejo a tu amiga.

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  2. Cuando estamos en paz y cerca de EL
    todo parece mas lindo y puro!

    Feliz dia con Nuestra Madre de Dios y muchos abrazos romanos para ti, Luisa!

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  3. Ana,pues no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy..Así que dijiste…¡y todo lo que pensaste!

    Mariano,bienvenido y gracias.Nos leemos.

    Familia sin apuros,qué suerte tenemos¿verdad?

    Fabi¡ROMA! cuantas cosas significa para la cristiandad…Beso grande

    Besos y abrazos según corresponda

    luisa

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  4. Dulcinea,en realidad,no he sido yo.
    Solo somos instrumentos en manos del Pintor.
    Un beso grande,como el día de hoy y ¡Viva la Virgen de la Paloma!
    Luisa,al Sur de España

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  5. Muy lindo y reconfortante este post . Aunque si se trata de confesar pecados …prefiero que sea directo con Dios .Ademas la respuesta es inmediata ,siempre luego de habla con El se siente mucha paz . Besos y feliz fin de semana

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  6. Hola Silvia:hablar con Dios está muy bien,pero para la confesión,recuerda que fue Jesucristo quien organizó que fuese a través de un Sacramento “…a quienes les perdonéis los pecados,les serán perdonados”.No hay certeza si no es tal y como Cristo lo estableció.
    Besos
    Luisa

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  7. Querida Ana:¿qué comentario?No me ha llegado. Creeme.El diablo se sirve de todo para fastidiar.Vuelvemelo a mandar,guapa.¿Estás mejor? Un beso de Sur a más Sur

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  8. La confesión es como el Ariel, limpia nuestras almas, nosotros como los niños, tal como nos ponen la ropa, nos la manchamos, y otra vez a empezar de nuevo, aunque a veces conseguimos ponernos el mismo vestido un par de veces sin mancharnos, aunque vamos tambien quedan manchas de sudor (pecados por omisión). Así que lava tu alma de vez en cuando, confiesate, para tenerla limpia, es por tu bien, el alma limpia hace a la persona feliz.

    Y si me encuentro bastante mejor Luisa, la racha de tanto sufrimiento a mi alrededor me había afectado un pelín.

    Un besito pa ti de tu prima de la Isla.

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  9. Es ideal para librarse de la crispación, el estrés, las neuras, las depres, los síndromes, etc., etc. Debería correr a cargo de la Seguridad Social. La única pega es que dejaría en el paro a mucho psicólogo.

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  10. Cambiaelmundo, no se si el comentario lo haces en serio o en broma.

    La confesión ha de estar en manos de la Iglesia, jamás del estado. Para confesar, sólo podemos confiar en un sacerdote.

    De acuerdo en eso de los psicólogos, aunque me eche tierra encima por mi profesión. Pero es cierto que a veces lo que quiere la gente que pide ayuda es que les escuches. Es la soledad de vivir sin Dios.

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  11. Dulcinea, el comentario va en serio, perdona si lo he expresado mal: me refiero a que la SS debería dar un sueldo a los curas, por el gasto que se ahorrarían.
    El caso es que teniendo de todo en este mundo avanzado, se nota una insatisfacción profunda, un malestar, por lo que tú dices: ¡se está tan mal lejos de Dios!

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  12. Pues a mí, el sacramento de la confesión me echa para atrás, qué quieres que te diga, como que no… Yo estoy convencida de que era la mejor forma de manipular y dominar a los hombres, conocer sus secretos más cerrados, sus miserias, sus debilidades… Así, el cura era el amo del pueblo, una mirada suya hacía bajar las cabezas más altas.

    Y, por experiencia personal, llámalo mala suerte en el sorteo de “mis confesores” (te puedo contar verdaderos “terceros grados” sobre mis inclinaciones y hábitos sexuales, que ya me dirás tú qué necesidad tengo de contar a un señor tras una celosía), pero que alguien se empapase mis miserias, me recomendase una letanía, como un mantra, y me dijera que ahora ya me podía ir en paz… buffffffffff… no. Gracias, pero no.

    No voy a caer en la soberbia de decir que sé qué cosas hago bien o hago mal. Me equivoco como el mejor de los cristianos. Pero si hago un acto de introspección y me reconozco en un error, prefiero el camino más duro de la reparación, de pedir perdón a quien he faltado, de remediar en lo posible mi error, y tratar de superar mis debilidades trayendo a la consciencia mis inconsciencias, que hablar con un señor de si veo o no veo películas porno o las cositas que hago con mi novio.

    Quizá tú lo entiendas como prepotencia, pero creo que Dios está conmigo las veinticuatro horas del día, que entiende hasta porqué en un momento dado tomo una decisión equivocada, porque conoce una a una mis limitaciones, aunque en mi mano esté el corregirlas y me acompaña en mi lucha por superarlas. Cada vez que pido perdón, que me esfuerzo, que dejo a un lado mis orgullos, que venzo un mal hábito, que me contengo en mis impulsos más negativos, que acaricio aún sin ganas… la mano de Dios está sobre mi cabeza.

    Si alguien necesita verbalizar sus errores para identificarlos, adelante. Pero no veo yo a Dios en un confesionario. No veo yo a Dios preguntándome cómo voy a llegar al matrimonio. Dios lo sabe. El que no lo sabe, y lo quiere saber, es el hombre que está en el confesionario.

    Lo siento, pero no lo comparto.

    Un saludo.

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  13. Sierra.Gracias por tu visita y por tu esfuerzo por explicarte en el comentario.
    Yo,solo te puedo decir, que Cristo instituyó el sacramento de la confesión para el perdón, que además se ha hecho cauce para recibir su Gracia. Que quien no entiende esto,evidentemente no puede ir a confesarse con un hombre a contarle sus miserias.
    De todos modos, el tema es importante.Te animaría a que leas,por ejemplo,qué dice el Catecismo de la Iglesia. También, a que le pidas a Dios que te ayude a profundizar,sinceramente.
    Las malas experiencias son muy malas, pero no por eso “rompemos”.Hay que distinguir entre sacerdote y sacramento.Por eso siempre aconsejo a mis amigos a que busquen un sacerdote piadoso e instruido, y no al primero que se topan.
    Un beso.
    Luisa,al Sur de España

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  14. Luisa haces muy bien en animar a que busquen un sacerdote instruido y piadoso….yo también tuve una mala experiencia tropece con uno machista y la verdad es que eso te puede undir…..sin embargo en otra ocasión tuve la suerte de confesarme con un cura mayor y sentí mucha paz con sus consejos….

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