EL GATITO RONY(II)

Mientras, Ardilla, que se había quedado muy sola, empezó a silbar una canción que le cantaban sus papás cuando era pequeñita y andando, andando, llegó a olvidarse de dónde estaba y por qué era bueno que tuviese cuidado.

Al doblar el pasillo se topó de frente con una mujer muy fea, tan fea, tan fea, que era la mujer más fea del mundo, estaba completamente seguro. Ella, también le vio y escoba en mano echó a correr detrás de Ardilla al grito de:” ¡te mataré, te mataré!

Esto se está poniendo más feo que la bruja esa que me sigue-se dijo Ardilla y sin pensárselo dos veces, ya que las Ardillas no piensan, saltó por el primer hueco que encontró, que era el hueco de una ventana que daba a un patio interior. Cayó sobre un barreño lleno de sabanas negras y se llevó un susto tremendo pensando que se había hecho de noche de repente. ¡Ah! No, no es de noche, ¡solo son sabanas! ¡Qué lío, será mejor que salga de aquí cuanto antes!


Y Ardilla, que aunque no piensa es más lista que muchos “hombres” se puso de puntillas en una montañita que hacía la ropa y se impulsó de nuevo hasta un segundo piso, que para eso es ardilla y no elefante. Miró tras los cristales y no dando crédito a su mala suerte ¡volvió a darse de narices con la mujer horroroooooooosa que le perseguía con la escoba!

Qué suerte cochina la mía- hoy no salgo viva, dijo en voz alta. Al oírse, ella misma se asustó pensando que alguien más estaba también en apuros. Los gritos de la bruja, su propia voz y los latidos del corazón de Ardilla armaron tal ruido que, en un momento de torpeza, la mujer fea del pasillo pasó corriendo de largo, dejando a Ardilla con cara de idiota tras la ventana. Rony no andaba lejos, porque, escondido y todo dentro del armario, creyó escuchar a su amiga. ¡Oh,Ardilla, ten cuidado, ten mucho cuidado!-pensó mientras temblaba de miedo. El monstruo, no era más que el mayordomo de la Mansión, pero como se le veía muy malo, aunque no tenía verrugas en el cuello ni ojos de sapo, daba terror.


El mayordomo miró a un lado y a otro del pasillo y cuando se aseguró que nadie le veía, sacó la llave de la gran puerta Roja que llevaba guardada en el bolsillo y la giró lentamente en la cerradura. Así las cosas, Ardilla en la ventana, Rony en el armario y Cholo frente a frente al Mayordomo, se oyeron unos gritos enormes al tiempo que se llenaba toda la casa de humo:¡¡¡FUEGO!!!¡¡¡FUEGO!!!

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