Dolor

Las prisas de la vida nos ciegan, nos ensordecen, nos absorben y una vez  cegados, sordos y absorbidos, ciertamente sin mala intención, olvidamos cosas básicas como por ejemplo, salir al encuentro de quien nos necesita.

Porque a nuestro lado hay personas que sufren, que agonizan de soledad, que desesperan y se refugian en si mismos, o en prácticas poco saludables y lentamente, tristemente, mueren poco a poco, a la vista de todos y entre la más absoluta de las indiferencias. Ciertamente sin mala intención.

Me viene a la mente el ejemplo de aquella muchacha que nada más saber de su embarazo, lejos de pensar en ella, fue en busca de su prima, porque sabía que la necesitaba.

Nosotros, aún oyendo clara y nitidamente a alguien pidiendo socorro, dejamos pasar los días, los meses y los años y no acertamos a prestarnos para escuchar su dolor, para regalar nuestro tiempo, consolar con nuestro cariño…y es que estamos tan ocupados…

Ciertamente sin mala intención.

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8 thoughts on “Dolor

  1. Luisilla. Ciertamente sin mala intención … Con los más necesitados pasa esto. No puede haber mala intención. Pero tampoco buena. Es ese estado acomodaticio que te sumerge en la indiferencia.

    Igual es que vamos llenos de lastre, a base de acumular minucias que llenan el corazón, y nos cuesta tanto tender la mano…

    Ciertamente sin mala intención, a fuerza de no hacer fuerza, nos vamos quedndo paralíticos.

    Gracias, fuguilla, por el toque de alerta.

    Un beso a ti y al Sur (tan mojado esta temporada)

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  2. Tienes toda la razón. Llevo unos días horribles, las administraciones en general me roban más tiempo que mis hijos y el trabajo junto. Digo roban a propósito.
    la cuestión es que quien se me ha olvidado esta semana ha sido mi suegra, que esta ya muy muy machacada. Tengo mil disculpas pero— no me valen.
    Un besazo

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  3. Cuando experimentas la maravilla que es preocuparse de las cosas de los demás, de sus dolores y de sus alegrías, de sus cosas…, no lo cambias por nada, porque eso es en gran parte la felicidad de todos. Tienes toda la razón ¡ Cuántas veces no nos damos cuenta y vamos “a lo nuestro”, y somos unos pobres hombres.
    Un abrazo, Luisa

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  4. Sin mala intención…pero eso quizá es otra excusa más…a mí todo lo que se me ocurre, son eso…disculpas.

    Te doy la razón…y ya está…

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