Técnicas comerciales

Cierran el super a las nueve.

Diez minutos antes entras con una amiga y no has terminado de coger la leche cuando te dicen por megafonía que se cierra el centro, que están encantados de haberte conocido y que te vayas, que has tenido todo el puñetero día para comprar.

Las cajas marcan freneticamente los productos, que suman euros, que llegan en bolsas de comida a la barriga, pero….¡¡¡¡ah!!! necesitas café, el cola-cao del niño, la crema desfoliante y el champú antipiojos…

Y aquí es donde entra Carros de Fuego en acción.

Mientras a tu amiga la retienen-siempre hay una amiga más torpe y más lenta que otra– y la invitan amablemente a salir, ella grita: ¡¡¡la mayonesa…!!! y tú corre que te corre; ¡¡¡¡el desodorante!!!! y cambias de pasillo a toda maquina.

Los dependientes estupefactos comienzan la persecución tipo Starsky y Hucht, solo que no hay Hucht, con lo cual no te dejas coger ni de coña.

¡¡¡Mermelada!!!-grita la prisionera mientras tú crees que eres Rambo y que cumples una peligrosa misión.

La historia acaba con dos carros llenos y dos amigas muy satisfechas de haber hecho su compra.

Se retocan el pelo y sonríen al personal.

¿Nunca te ha pasado algo así?

¿En qué super compras tú?

En mi barrio siempre cierran cuando más lo necesito:)

Anuncios

7 thoughts on “Técnicas comerciales

  1. Ja, ja, ja,…… Yo es que tengo suerte y siempre compra él; yo me reservo para los sábados, por la mañana (dentro de un rato) para bajar al mercado, ver que hay, mientras pienso en la semana y en las posibilidades de comidas y cenas. Luego dar un paseo, tomarse una cañita, leer el periódico y vuelta a casa.

    Todo muy relajado …..

    No obstante, preguntaré a ver si le ha pasado alguna vez, claro que espero que no haya ido con una amiga a comprar ….

    Me gusta

  2. Juas juas juas juas. Te he estado imaginando corriendo, intrépida, entre botes de champú y latas de sardina, seguida por media docena de empleados con sus uniformes, esquivando carritos de la compra… si es que me parto.

    Me gusta

  3. Está buena la descripción.

    Eso pasa en Europa, en América donde vivo, o sea Chile, el cliente es el rey, y se abusa -todo hay que decirlo- pero es parte de lo que se usa y de los contratos.

    Hay una hora de cierre, que significa que ya no entra nadie más……los que estamos dentro, podemos seguir comprando bien tranquilos si no nos molesta que te vayan apagando las luces de a poco, cese la música y te vayan anunciando que se ha cerrado el local. También aparecen los carros par areponer , asear, etc y ya no es tan chic el asunto. Si aguantas ese tipo de presión no hay problemas para ti, te esperarán hasta que salgas contenta y lógicamente, regreses.

    En Alemania, por desconocimiento, cerraban a las seis de la tarde (hora impensable acá que cierran sobre las diez de la noche y más) y debí dejar mi carro con las compras pues las cajeras se fueron y nos echaron. Así de sencillo.

    ¿Y el cliente que les paga el sueldo? ¡que se las arregle por noo informarse. Malo también, me parece.

    Me gusta

  4. Uf, hace muchísimo tiempo que no corro por los pasillos a la hora del cierre. Auque sí lo he hecho alguna vez y no se pasa muy bien.

    Para la compra me encanta el mercado municipal( fiel a mis puestos) la carne, el pescado, frutas y verduras. El resto en los supermercados del barrio. Ah! me paso de uno a otro según lo que necesite:)

    Me gusta mucho más el trato del comercio tradicional….cuando hoy discutían en la frutería que tomates ponerme si de 60 ó 40 ctms para el gazpacho casi se peleaban…jajaja.

    Me gusta

  5. Pues a mí me pasa lo mismo pero en versión digital…te cuento.
    Suelo hacer la compra gorda por internet pero, casi siempre, me pilla el toro y para que me lo lleven a casa, en el tramo que yo quiero, tengo que correr como una loca antes de que se me acabe el tiempo.
    Si es que no avanzamos…

    Me gusta

  6. Yo vivo en Bélgica, y aquí ese problema no se da.

    Llevaba yo pocos días viviendo aquí y comenté que aún estaban las tiendas abiertas y que podíamos acercarnos a comprar unas cosas. Me miraron entre sorprendidos y avergonzados… “En quince minutos van a cerrar, esas personas tienen que salir para ir a casa con sus hijos”, me dijeron.

    Nunca más, ni siquiera en España, he vuelto ha cometer semejante grosería.

    Me gusta

Gracias por pasar y comentar.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s