Hablando con Dios

Manifestar publicamente que hablamos con Dios, puede ser motivo de guasa o escándalo. Afortunadamente hay millones de personas tocadas por el amor de Dios, que pueden entender perfectamente mis palabras, porque las han experimentado en carne propia.

Los hijos hablamos con los padres, de ahí que yo hable con Dios.

Tengo una amiga que se mete mucho conmigo porque dice que me pongo solemne cuando entro en el templo, y me bromea diciéndome “que Dios está en todas partes guapa, que también te ve cuando estás en la calle”.

Así es. Está en todas partes pero, y que Dios me perdone, también lo están la coca-cola, la música hip-hop o los helados de chocolate.

Por lo tanto, para entrar en auténtica intimidad con Él, necesito desprenderme de todo lo demás; buscar la ocasión, salir al encuentro, darle un tiempo, facilitar un espacio; predisponerme a la  confidencia,regalarle delicadezas de amor; necesito quedarme a solas con Él y charlar.

Hablar con quien se ama nunca es rutina y por lo tanto, nunca hay fórmulas, lo que sí tiene que haber es deseo, intención, propósito, ganas, valor y alegría.

El cristiano como los toreros, necesita valor para encarar de frente la verdad, para no buscar justificación a lo que no viene teniendo justificación, ni perdón de Dios-es un decir- a lo que está mal y sostenemos con nuestra cerrazón.

También necesitamos alegría, reconocer cuántas cosas van funcionando, cuántos acercamientos hacia el Bien, cuántos intentos…aunque haya caídas en el empeño, cómo no.

Hablo de hablar con Dios; de prestar oídos a lo que nos quiera decir.

Dios no es un muro-como el de las lamentaciones-donde vamos a revelarle “nuestro rollo”.

Dios es una persona, bueno, técnicamente son tres 🙂

Un sólo Dios, tres personas divinas. Con ellas tenemos que hablar, porque hablando se entiende la gente.

Como decía en Dios en mi calle: Me voy 🙂

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7 thoughts on “Hablando con Dios

  1. Está muy buena tu reflexión de hoy. Me gustó lo de que también está la Coca-cola y el chocolate.

    Hay que darse tiempo para hablar de amor, y ese tiempo debe ser especial, a solas de ser posible.

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  2. Ufssssssss, qué stresssss, hablando y hablando, (ah)ora Trino (ah)ora Uno …..

    En fin, en la sarracenía estamos más en plan teresiano, entre pucheros y sartenes, mucho más ien la vida es milicia, mucho más Marta que María, más Tomás que Santiago y siempre (casi) en lo del gallo.

    Pero de solemnes nada ¿eh?

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  3. Cuando se descubre esta maravilla de hablar con Dios “a solas” la vida pinta de otra manera. Yo animo a todo el mundo a intentarlo. Y es verdad que Dios está en todos los sitios, pero el Sagrario, es el Sagrario. ¿No´conocerás una oración un poco larga que dice algo así como ¿Por qué no vendré más……? Recuerdo que ayudaba mucho y la perdí.

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