¿Amamos por conveniencia?

Evidentemente cuando amamos sentimos alegría.

Estaríamos buenos si el eslogán publicitario fuese: “¡Ame, ame y sea un desgraciado!

En el hecho de darnos, de comprender, de mimar, de agradar, de sorprender, de cuidar de otra persona, hay una renuncia personal y una donación.

De algún modo, dejamos de pensar en nosotros mismos y ponemos nuestra mirada en la persona querida.

En cierta ocasión, alguien que había disfrutado de todos estos cuidados del querer, comentó que sí, que ella estaba muy agradecida por tanto amor, pero que si le habían querido así era por la satisfacción personal, por el placer, que esa actitud aportaba al sujeto activo.

Su conclusión borraba toda posibilidad de reconocer un amor generoso, más bien al contrario.

La pregunta es:

¿Cuando el amor es sincero el EGOÍSMO es manifiesto?

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5 thoughts on “¿Amamos por conveniencia?

  1. Muy buena tu reflexión…

    Y tu pregunta ya ni te digo, pues al amar a una persona tanto la queremos sólo para nosotros y sin darnos cuenta ( o si nos damos) nos volvemos egoístas. Yo creo que el amor si puede ser sincero, y siendo sincera creo que siempre hay una pizca de egoísmo aunque nos cueste reconocerlo.

    Saludos.

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  2. Creo que vivimos condicionados a muchas cosas y de esos condicionamientos, no escapa el amor. Necesitamos despertar, reaccionar a tantas cosas endilgadas. Amar en libertad, que el “sin esperar nada a cambio” deje de ser una frase y se convierta en vivencia. ¿Fácil, dificíl? No lo sé, se que para una sociedad que nos condiciona casi desde antes de nacer, puede resultar algo dificil desprenderse de conveniencias.

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  3. Creo que cuando el amor es sincero se da sin condiciones, el que lo recibe disfruta y el que lo da lo siente y lo vive. Alguna vez lei que siempre en la pareja hay uno que amas mas que el otro, el amado y el amante, creo que el amado es mas egoista pues se deja amar y no da tanto a cambio, en cambio el amante se da sin condiciones.
    Un beso Luisa, que hacía mucho que no te dejaba un comentario y es que estoy muy ausente ultimamente.

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  4. Mira que eres, Luisa. Lo he pensado muchas veces,pero no se me había ocurrido nunca ponerlo por escrito. Me ha recordado esa sensación de “y yo más… ” que se percibe cuando alguien necesita ayuda o hay que hacer turnos en un hospital… Es difícil sustraerse a lo que muere después de morirnos: la soberbia. “Mira cuánto te quiero y cómo me sacrifico por ti…” Mejor me quedo con tu reflexión, que da para mucho.
    Gracias, Luisa. Un beso.

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