Amar, crecer, sufrir…vivir

Amar-Crecer-Sufrir-Vivir
Rob Hefferan

Crecer es importante y yo he crecido.

¿Cómo se hace esto a los cuarenta y siete? Muy sencillo: sufriendo.

Es el sufrimiento el que me enseña a madurar, el que penetra en las entrañas, me arranca la vida y me invita a crecer.

Crecer o morir.

Negarnos la posibilidad de introspección un poco sí que es morir.

Entonces,se hace necesario utilizar ese dolor para “estirar” por dentro; el dolor es como una pértiga que nos impulsa a saltar contra toda esperanza.

He estado retirada de este espacio con intención de cerrar página, pero mis genes no me lo permiten.

Vuelvo a ésta, mi casa virtual después de haber viajado al fin del mundo, después de haber muerto y  resucitado.

Ahora me conozco mejor.

Llamo a mi puerta y me dejo pasar; una chispa de luz ilumina la penumbra sombría de mi corazón, y me doy una nueva oportunidad. Tantas como hagan falta.

No puedo decir más de lo que digo, porque todos sabéis de qué hablo.

La respuesta a vuestra pregunta es sí.

Amar duele.

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6 thoughts on “Amar, crecer, sufrir…vivir

  1. Pues no sabe como me alegro, señora mía, de esta su vuelta; descubro que tenemos la misma edad (cumplo 47 casi en cinco minutos)

    Si que aprendemos sobre la base de sufrir y dejarse el “almero” en carne viva y si tenemos suerte, incluso hasta aprendemos una o dos cosillas.

    Sin más, lo dicho, me alegro de su vuelta y espero que su madurez actual y sufrimientos pasados no le hayan hecho a usted perder ese sentido del humor que tan atractiva la hace hasta para mi, tan borde

    Con Dios

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  2. Feliz de tu regreso a Bloguilandia, Luisilla. Las penas llevadas bien hacen crecer por dentro y en tu caso seguro que será para así; sólo tienes 47 y una vida de proyectos por delante.

    Un fuerte abrazo y acá seguimos.

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  3. Las malas rachas siempre se acaban y el que diga que no sufre…miente, seguro.
    Pues ¡ala! a sacar pecho y a seguir, que te queda mucho por vivir.Te sigo

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  4. Biennnnnn, Luisilla. Una corazonada me decía que esto, escribir lo que te sale del higadillo, de la entraña, del coraçao y de las “mientes” no podía terminar con un cerdito que dijera THE END.

    No te voy a decir que me alegro del estirón que duele y me lo conozco, pero es que no hay otra. Para tocar lo que hay en lo más hondo y saltar hasta rozar lo que alberga la esperanza pagas unos aranceles que se llaman dolor. Y este sí tiene frutos.

    Un guiño y un beso para ti y para el Sur, pero sobre todo para ti, fuguilla.

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  5. Bienvenida otra vez ( ¿ O se dice bienvuelta? ) Me alegro mucho de leerte. En el fondo sabía que volverías, pero empezaba a desesperar.

    Un beso fuerte

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  6. Gracias por vuestro cariño, no esperaba menos 🙂

    La verdad es que hay sitios de los que nunca me podré ir, aunque cada vez veo más claro cuál será mi relación con Mic. Se acabaron las precipitaciones, las entradas diarias, etc, etc He llegado a mi madurez bloguera, y a partir de hoy, escribiré sólo cuando realmente me apetezca y tenga algo que quiera expresar. Pasa de ser una obligación a ser sólo placer.

    Besos a mis fieles amigas virtuales, incluida la Sarracena de quien no esperaba tan clara muestra de afecto, jeje

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