Un día de cine

Se calzó los pantalones y las botas, se ajustó las espuelas y ensilló el caballo.

Salió a campo abierto y comenzó a descender hasta chapotear en el cauce del río.

Relajó los hombros, irguió la cabeza y sujetó las riendas con suavidad y firmeza y comenzó a soñar.

Soñó que era una princesa de un país muy lejano y tuvo la certeza de que sus ejércitos defendían el castillo… aunque no había ni enemigos, ni mendigos, ni vasallos y vio la luz del alba que acarició su piel desnuda.

Fue Juana de Arco, el Cid Campeador, a ratos Quijote y algunas veces Sancho.

Fue gavilán y paloma, fue potro, delfín y finalmente caballo hasta llegar a la tierra prometida.

Descubrió que la querían, supo que la habían traicionado y se deshizo de la tela de araña con una sacudida fuerte.

Robó una estrella y contempló la luna hasta decir basta.

Caló el sombrero y espoleó el caballo.

No estaba segura de haber llegado, ni muchísimo menos, pero una cosa era cierta: sabía montar a caballo.

Supongo que todos entendéis que estoy hablando de mi sábado.

*Hasta aquí puedo leer.

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2 thoughts on “Un día de cine

  1. Ufsssssssss, yo asisti a una reunión de compañeras (treinta y un años) Casi todas reconocibles, unas mejor y otras no tanto. La bomba.

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