¿No tengo derecho a la intimidad?

La carta de amor

Recuerdo las tapas duras y el candado de mi pequeño diario. Era mi cómplice, mi amigo; el guardián de mis más íntimos secretos.

Han pasado lustros de ayer a hoy y ya…¿ no tengo diario?

No exactamente, no de la misma forma, pero en cierto modo guarda una similitud.

Hablo de mi ordenador personalsupuestamente-, y de mi disco duro externo-en sentido literal-, posesiones que un día se me dieron como regalo y que iban a ser de mi propiedad.

Ilusionada e inocente volqué todos mis documentos, todos mis pensamientos, todo.

Incluso puse clave para conservar la privacidad-qué peliculera

La realidad suele dar al traste con nuestra fantasía y no hay día que no vocee mi clave para conocimiento de toda la familia, porque me la pide un hijo, me la pide otro, me la pide el marido, la amiga que llega, etc

De igual forma busco el disco duro exactamente en el sitio donde lo guardé…

No está. El pobre anda errante por la casa y yo detrás de él.

Sé que soy madre, sé que es bueno compartir  pero… mi pregunta es:

¿No tengo derecho a la intimidad?

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One thought on “¿No tengo derecho a la intimidad?

  1. Par nada, señora mia. Los hijos suelen practicar aquello de la asimetría: lo mía es mio y lo tuyo también.

    O sea, los pensamientos mejor se los quede para si misma, las opiniones para su coleto y el resto para el caballo, seguro que es más discreto.

    Con Dios

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