Ganándome las simpatías de mis jefes

Sigo ganándome la simpatía del respetable, me descarga.

He sido invitada a comer por uno de mis jefes y he declinado amablemente.

El asunto es que a falta de uno, tengo cuatro jefes, pero en absoluto esto es limitante, al contrario, abre el abanico de posibilidades.

Uno de ellos quería invitarnos a todo el equipo pero excluyendo a uno de mis cuatro. Motivos personales.

Me lo pensé y decidí que no quería participar de una reunión de cinco monos donde faltase un gorila.

Así se lo expliqué-omitiendo la referencia a los simios-, y puntualicé que de haber sido al contrario, tampoco habría aceptado.

Con el paso del tiempo voy aprendiendo a no hacer cosas que van contra mi conciencia, a no ponerme en situaciones violentas por darle gusto a otros y sobre todo a no ser cruel.

Excluir a alguien es doloroso y absolutamente prescindible.

Tan sencillo como haber organizado la invitación aprovechando las vacaciones del susodicho.

Desde mi negativa le noto amarillento, como con retortijones y… me mira mal, pero ese es su problema, yo me he quedado más ancha que pancha 🙂

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3 thoughts on “Ganándome las simpatías de mis jefes

  1. me encantó lo de la reunión de monos donde falta un gorila. Lo mejor, hacer lo que uno cree que debe hacer, y no por obligacion o quedar bien!

    Saludos

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  2. Pues… tú verás que es lo mejor por aquellos lares.
    Hoy sólo quería comentar lo que me gusta el blog de “Dios en mi calle” al que se me ha ocurrido entrar.

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