Desahuciados de la vida

La sensibilidad es una cualidad que merece la pena cultivar.

Nos hace percibir la belleza donde otros no la ven, la luz donde otros solo encuentran oscuridad, la alegría dentro y fuera del dolor.

Las personas sensibles respiran mejor, ven mejor, oyen mejor, aman más…

Un primer paso es valorar la sensibilidad, mirar para adentro y evaluarnos:

¿Soy sensible?

Porque quien lo es siente, disfruta, comparte y agradece las pequeñas cosas de la vida; es capaz de entender, es feliz de vivir, piensa en los demás.

Conozco a una chica fantástica que es muy sensible para el mundo animal y observo con estupor que le falta sensibilidad para la raza humana ¿cómo es posible? Sufre enormemente por un perro abandonado, por un gato callejero, de hecho siempre lleva en el coche unas latas de comida y cuando ve algún animal vagabundo le persigue hasta darle de comer; pero no siente lo mismo por los niños desnutridos que mueren de hambre ¿cómo es posible?

A veces nuestra escala de valores se invierte.

Amo a los animales y defiendo que se les trate con el cariño que merecen; tripas negras y corazón vacío tienen los que los maltratan y abandonan pero…me importan más las personas.

Como perros sarnosos vi ayer a cinco o seis desahuciados de la vida cobijándose bajo un techo, tirados en plena calle, ignorados de todos. Ellos, se tapaban con cartones preparados para una noche desapacible y lluviosa en Málaga. Quienes pasamos por allí les vimos y quienes les vimos seguimos nuestro camino dejándoles atrás…

Se me clavó la pena en el corazón y pensé una vez más lo que siempre pienso: podría ser yo.

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9 thoughts on “Desahuciados de la vida

  1. La sociedad actual, promociona las sensibilidades que vende. Y ahora los animales venden. Los pobres ó los desfavorecidos no vende. Son feos en el Facebook, pero un perrito abandonado es muuuuuuy tierno.
    Triste, muy triste.
    Besazo

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  2. Una buena reflexión, vemos perritos con collares de piedrecitas brillantes, tiendas de moda para mascotas, gatos que heredan una fortuna, vemos niños comiendose los mocos, adultos calentandose con vinos. Lo vemos.
    Mira hoy ni salto ni brinco

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  3. Dolega, llevas más razón que un santo. El tema de la fealdad es muy interesante, habría que escribir sobre ello.

    Marta, preciosísima, tú si que eres bonita. Mi sobrina mayor, una mujer muy sensible, me consta.

    Paola, efectivamente: ¡podrían ser mis hijos!

    Ester, siento haberte “robado” tu insignia: “saltos y brincos”, pero en realidad no debería ser así, porque temas duros y dolorosos hay por millares pero ni siquiera eso puede o debe restarnos la alegría.

    Cuca, gracias por tu comentario y un abrazo grande a tu tierra a la que le tengo un gran afecto.

    Sonja, estoy de acuerdo contigo. La sensibilidad lleva aparejados grandes sufrimientos, pero prefiero sufrir por amar que no hacerlo y ser fría.

    Besos a todas 🙂

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  4. Susana, sensible a medias. A mi me cuesta entenderlo. Lo que está claro es que la sensibilidad se puede desarrollar o atrofiar o confundir. Eso pienso.

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