Una noche de hotel

Estamos en la terraza del hotel una noche de verano.

Testigos del relato, cinco mujeres que no se conocen de nada.

Nos cuenta-llamemosle Ana-cómo ha sido su conversión.

Lo hace con los ojos bajos, con la voz entrecortada, con las lágrimas prestas.

Ha vivido un matrimonio desgraciado donde ha sufrido palizas y vejaciones desde el minuto cero.

A Ana le dieron su primera paliza en el viaje de novios.

Perdió a tres de sus siete hijos por la brutalidad del hombre que le juró amor eterno.

A diferencia de muchas personas a Ana nadie le había hablado de la Virgen, nadie le había evangelizado, nadie le hablaba de Dios, y ella no los conocía.

La vida le fue llevando y a día de hoy, Ana, que nunca tuvo el amor de una madre, se sabe queridísima por María, la Virgen María.

-Ella es mi madre-nos decía.

Y fue esa madre buena la que le llevó a Jesús, y pudo sentirlo con la misma claridad con que la luz del sol ilumina un nuevo día.

Ahora es plenamente feliz porque se siente querida y no puede reprimir la emoción cada vez que acude al Sagrario para estar con su Amor, del que ella misma confiesa estar profundamente enamorada.

Curiosamente, misteriosamente, después de años aciagos ha descubierto la alegría de ser hija de Dios.

Su testimonio fue verdaderamente conmovedor y quienes fuimos testigos de su dolor y de su esperanza quedamos profundamente conmovidas.

Particularmente yo sentí envidia sana de su fe.

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14 thoughts on “Una noche de hotel

  1. Ah, amiga Rocky, es que tenemos una gran capacidad para “acostumbrarnos” y “no valorar”.
    ¿Cómo llevas ese veranillo?¿algún instrumento en especial?
    Besotes

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  2. Sarracena, cómo no iba yo a disentir con usted. La fe es una gracia. Hasta ahí de acuerdo. Pero es de fe creer que Dios en algún momento de la vida nos la regala a todos. Hay que aceptarla y alimentarla 🙂
    Besote

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  3. ¡Hombreeee, ya era hora, Luisita! ¡cómo te pierdes! Me alegro de tu vuelta.

    Tener Fe es como tener pilas inacabables y eternas, te empujan a vivir siempre sintiendo que hay que seguir adelante, que no estás sola, que siempre te eperarán. Cada persona la vive a su manera pero todos sabmos cómo es.

    Besos apretaos.

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