Viva o muerta

Se debatía entre la vida y la muerte. Al menos esa era su percepción.

Estaba viva cuando hacía cosas, cuando se relacionaba con gente, cuando se ponía en movimiento.

Por el contrario, se sentía morir en la quietud de su soledad, en las tinieblas de su dolor, en la amargura de su fracaso.

Le habían hecho una propuesta y no sabía si estaba preparada.

¿Acaso lo estaba para ir de frente, desnuda y sin más medallas que sus heridas de guerra?

¿Podría encontrarse de nuevo con aquellas personas, entre las que destacaban las de éxito económico, las de belleza indiscutible, las que poseían familias envidiables?

¿Cómo se sentiría?

Le daba vueltas a la cabeza y se repetía machaconamente aquello de “sé tu misma” pero…¿y si ese era el problema?

Posiblemente los miedos nunca desaparecieron a pesar de combatirlos con tozudez y sin embargo…¿estaba dispuesta a vivir o se dejaría morir?

Dos, la habían matado dos veces y había vuelto a resucitar, eso sí, no tan lozana, ni tan pura, ni tan inocente.

Conociéndose como se conocía, sabía que irremediablemente acudiría a esa cita, aunque también sospechaba que quizás tomase el primer taxi para alejarse de aquella reunión.

Al menos tenía que intentarlo.

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16 thoughts on “Viva o muerta

  1. Que malos son los miedos, las inseguridades, solamente una fortaleza firme puede superar las dos cosas juntas.
    Abrazos.
    Bonito blog

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  2. Pues si te han matado dos veces y aun puedes pensarte si dejar que te maten una tercera, una de dos: o eres un gato y aun te quedan cinco, o no fueron para tanto las muertes anteriores.
    Que dicen que quien no arriesga no gana.
    Un beso.

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  3. Pues firmo todo lo que dice el post, Luisa: vivo cuando actúo, muero cuando me paro, tengo miedo a los otros. Es, casi, como si lo hubiera escrito yo, aunque te quedó con mejor prosa.

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  4. Pienso que siempre hay que intentarlo. Los miedos se vencen enfrentándose a ellos y si miramos atentamente a los exitosos, bellos y felices de nuestro entorno, veremos que ni ellos son tanto, ni nosotros tan poco.
    Besazo hermosa y perdón por el error del nombre de tu blog en mi comentario en el mío. Subsanado queda. 😀
    Besazo

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  5. Y por qué ha de ser tan difícil? Por qué?

    Digan lo que digan, el sufrimiento no aporta nada más que sufrimiento y el dolor no nos hace mejores ni más fuertes ni más sabios; de hecho, tendemos a repetir, como Sísifo, los mismos errores.

    Y, como todo aprendizaje, sobre la base de la repetición y de la prueba y el error, acabamos aprendiendo.

    Pero no necesariamente eso nos convierte en mejores, sólo en personas que aprendemos con dolor.

    Claro que, de vez en cuando, nos entra un ataque de optimismo ….. hasta la próxima.

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  6. Pues sí, hija, Luisa, los miedos nos paralizan y cuesta mucho doblegarlos, pero se consigue cuando los enfrentas y se dan cuenta que ya no tienes la cara de susto.

    Entiendo que quiera enfrentarse por tercera vez a su “muerte”.

    Besos apretaos.

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  7. Aquí sí que me has matao, fuguilla. ¿¿¿Por qué has escrito estooooooooooo??? jajaja…

    Años sin poder pisar determinados lugares, entrar en un aula, integrarme un determinado tipo de círculo. Como un resorte, involuntario por supuesto, las lágrimas acudían a las mejillas y venga a llorar hasta que me quedaba la cara como un mapamundi en blanco y grana. Huidas y refugio en casa. Y entonces soledad. Pero en mi caso es enfermedad y lo alivia la química. Gracias a Dios, poco a poco, con ayuda y los años… ya puedo pisar algunos lugares, asomar la nariz en corrillos poco apetecibles… A la hora de decidir si muero por tercera vez lo tendría que sopesar mucho. También pediría consejo a quien me conoce y quiere bien. No me puedo permitir el lujo de recaer… Así que lo de intentarlo, creo que depende de las circunstancias personales. No tiene por qué ser cobardía.

    Querida Luisilla, siempre dando en diana. Besos desde Tarraco, guapa.

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  8. ESTER. Ya sabes que voy cambiando la imagen del blog de vez en cuando…es que si no, me aburro 🙂
    Los miedos, por otro lado, nos mantienen en tensión y eso a veces no es tan negativo.
    Besillos

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  9. MIGUEL. Exactamente a mí no me han matado dos veces, creo que han sido más, así que sí, debo pertenecer a la familia de los felinos, lo cual me preocupa bastante porque hasta 7…queda poco 🙂
    Besillos

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  10. FERNANDO. Si esto fuera facebook te diría que lo pegues en tu muro jajajaja
    En realidad, soy de la opinión de que todos somos muy parecidos. El ser humano siente y padece de forma muy similar.
    Besillos

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  11. DOLEGA. Yo también soy de esa opinión. Básicamente hay que intentarlo, y a ser posible con ánimo y buen humor.
    Nada que perdonarte 🙂
    Besillos

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  12. SARRACENA. Que digo yo que no siempre es todo difícil. Hay días, rachas, circunstancias…que nos facilitan o nos dificultan el intento, pero así somos. Torpes de medalla olimpica.
    Por otro lado señora mía, no le hablaré del valor del dolor y el sufrimiento puesto que usted ya lo sabe, lo que pasa es que le gusta chincharme. Y que conste que a nadie le gusta.
    Besillos

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  13. YESTE. Una vez me quedé paralizada y aterrada, no podía dar ni un paso adelante ni uno atrás. Me sentí totalmente atrapada en mitad de un puente suspendida en plena montaña a no sé cuantos metros.
    En el terreno personal también me ha sucedido, pero mal que bien, siempre vuelve la rueda a girar aunque sea en un molino 🙂
    Besillos

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  14. SUNSI. Eres muy generosa siempre en tus comentarios amiga mía. Te prometo que el tema surgió sin más, sin ánimo de menoscabar el tuyo 🙂
    Ciertamente hay que distinguir entre el miedo, la incapacidad por una realidad concreta o la prudencia incluso, que sopesa si esto o aquello merece la pena. En el caso concreto de nuestra prota, tiene que enfrentarse a una situación “buena” pero como eso le supone un esfuerzo, ahí anda la criatura so…pesando so…pesando so… 🙂
    Besillos campeona de Tarraco, amiga mía.

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  15. Rocky. Imagínate, por ejemplo, que se organiza una quedada de antiguas alumnas. Personas a las que no ves desde hace 30 años y de pronto, te entra miedo escénico 🙂
    O por ejemplo, que se organiza una cena de gala entre compañeros de trabajo a los que no ves desde hace 20 años.
    O…en fin, cosas así.
    Lo que trataba de retratar en el post es el miedo que sentimos a veces a enfrentarnos a otras personas o situaciones y los ataques de inseguridad que nos paralizan 🙂
    ¿Mejor?
    Besos

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