Capítulo III

Estimado Ángel Gaucín:

Siguiendo sus instrucciones me desplacé a Buenos Aires e hice las averiguaciones tal y como me indicó.

Temo que no todo lo que expresen estas líneas sean noticias de su agrado, pero también me conforta hacerle saber sin temor a equivocarme, que el patrimonio de su hermana está a salvo, no así su reputación.

Alfredo Macaco, el novio de su hermana Laura, llegó a Argentina con la clara intención de desvalijarle la hacienda aprovechándose del encantamiento que ejercía sobre la señorita Gaucín.

Como usted sabe, a la muerte de su señor padre, siendo usted y su hermana los únicos herederos, las tierras argentinas y sus explotaciones de trigo que tantos beneficios y alegrías dieron a su padre en vida, fueron a parar a manos de Laura, mientras que usted heredó la casa familiar y la colección de cuadros.

Pues bien. Alfredo Macaco se empleó a fondo en encandilar a la alta sociedad argentina organizando lujosas fiestas que utilizaba para cerrar tratos con unos y otros, haciendo promesas que de ninguna manera podría asumir. Laura sólo veía por los ojos de él y sólo pensaba lo que él le decía que tenía que pensar, hasta que un día, de forma accidental, interceptó una conversación entre Alfredo y una tal Francisquita, de la que nada sé excepto que quedó encinta del rufián de marras.

Este fatal desliz de Alfredo Macaco fue la bombilla que iluminó a su hermana, quien con agilidad y astucia pudo reconducir la situación desposeyéndole de cuantos poderes notariales acreditaban a Alfredo para comerciar en su nombre. De la noche a la mañana, el muy cretino se vio en la calle con una mano delante y otra detrás. Despechado y rabioso, se dedicó a vilipendiar a la pobre Laura difamandola con las más despreciables mentiras que hayan salido de los labios de un varón.

En este punto de la carta quiero transmitirle toda la calma posible, ya que incluso las autoridades del lugar tomaron cartas en el asunto y se ha destapado completamente al ruin Alfredo Macaco que ha terminado saliendo por piernas.

Laura Gaucín, ha ido recuperando poco a poco la serenidad de espíritu y el control sobre sus tierras, y gracias a su buen hacer y su saber estar, los argentinos la han acogido con amor fraternal y a día de hoy está completamente recuperada del soponcio.

Esperando instrucciones suyas, me despido sin más.

Un saludo de

Joe Pino

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6 thoughts on “Capítulo III

  1. Hola Luisa, yo vengo y lo sigo (lo vi sin tippex pero no lo recuerdo) Tb vengo porque si nopuede nuestra común amiga “Sarri la Infi” también traeré unas “cañas” … Te pediría (por pedir algo) que no añadas muchos personajes al relato …soy hombre y me lío.

    Bss!!!

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  2. Esperando con impaciencia más noticias, podré decir que de momento se ha ganado una batalla, espero que también la guerra.
    Pienso que esta intriga no terminará como la Dolores de Calatayud.
    …Yo la quería con amor bueno
    Mas la calumnia la difamó
    Y no supo limpiar el cieno
    Que la maldad le arrojó…
    Saludos

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  3. ESTER. Hoy en día quien no espia se queda desfasado, es lo más chik 🙂

    DOLEGA. Viniendo de ti es un piropazo.

    TOMAE. Bienvenido por estos lares. Nuestra Sarri común está aburrida con tanta ñoñería 🙂 y no asuma ni que le paguen. En honor a ti y en honor a la verdad es que no habrá muchos personajes más, pa que no te líes 🙂

    JUBI. Veremos a ver, porque esto de escribir a ciegas tiene su aquel…

    ANALOGÍAS. Veremos a ver hasta dónde…

    Besos a todos y gracias por estar aquí.

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