Capítulo IV

Ángel Gaucín guardó la carta con determinación, tiró el paquete de tabaco a la basura y prometió no fumar nunca más.

Cogió la cazadora, la cartera, el móvil y salió de casa cerrando con doble vuelta.

-¿Andrea? Necesito hablar contigo ¿dónde nos vemos?

Media hora más tarde, Ángel recogió a Andrea y la llevó a su pub preferido, testigo mudo de su amor.

-¿Qué pasa Ángel? Me tienes intrigada…

En ese mismo instante Ángel Gaucín se sinceró con Andrea Mina y le contó la historia de su familia, cómo a la muerte de su madre, su padre enfermó de dolor y murió dos meses después; le habló de sus propiedades, de su patrimonio, de las dificultades que había superado su hermana, como acababa de saber gracias a la carta de su empleado Joe Pino, quien velaba por la seguridad de los dos hermanos, entre otras.

-Confieso, que al principio me gustó seguirte el juego. Chica joven, guapa y rica encuentra joven atractivo y sin un botón. Pero no es el caso Andrea, al menos en lo que al botón se refiere. Cuando tu padre me investigó temí que descubriese mi patrimonio antes de poder decírtelo yo, pero al ser tan reciente mi herencia, no llegó a filtrarse la información.

Andrea Mina le escuchaba en silencio, con suma atención y con sus ojazos marrones abiertos como platos.

Cuando por fin Ángel dio una tregua a su sinceridad, ella le tomó de las manos y le regaló una amplia sonrisa.

Él la besó dulcemente y bueno, el resto de la tarde, queda para la intimidad de los protagonistas, lo que sí puedo deciros es que aquel mismo día Ángel Gaucín y Andrea Mina se prometieron en matrimonio.

Sin embargo, alguien desde cierta distancia les observaba con cara de pocos amigos…

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14 thoughts on “Capítulo IV

  1. Qué bonito, Luisa.

    La verdad siempre es importante, y más en las relaciones de pareja (o de noviazgo): la mentira es una cuña que va abriendo las grietas hasta romper la roca. Mejor que todo quede claro desde ya.

    ¿Quién mirará? ¿Un ex de ella? ¿Una ex de él? ¿El padre espía?

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  2. Tendremos que esperar, y espero no hacerme un lío, esta es la segunda novela a la que me engancho en el mundo bloguero, y tengo dos libros en danza, espero no confundirme de asesino, de mayordomo o de puerta. Espero

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  3. FERNANDO. Sinceridad ante todo, que la mentira es muy cochina, claro que en el caso del pobre Ángel Gaucín no fue exactamente así sino que no le dejaron explicarse al chaval. Veremos a ver…

    JUBI. ¡Un diez al comentario! Hacienda es esa pesadilla que todo contribuyente tiene jajajaja

    ANALOGÍAS. ¡No tengo ni idea!

    ESTER. Jajajaja. Esperemos que no te líes mucho. Lo bueno es que mis capítulos son cortos y que además los he dejado en el lateral, ordenaditos y eso.

    OLES. Vaya fresquito que hace, sí que sí, aunque el sol espléndido y el mar imponente. Tú no te quedes rezagada, y para que veas que te lo facilito, paro la publicación lo menos dos días o tres.

    Besos a todos y gracias por estar ahí 🙂

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