Viaje al silencio de Dios

Efectivamente nuestra protagonista-de la entrada anterior-cada mañana va a misa y cuando todos se marchan, la encargada de cerrar la capilla le deja las llaves porque tiene que ir a hacerle los recados a las monjas de clausura.

Ese es el momento llave.

Cuando la prota y el Señor, se quedan solos, frente a frente.

Ahí comparten unos minutillos y la complicidad va en aumento.

Hasta aquí el post de ayer.

Hoy. Nuestra prota se va unos días, va de viaje, al encuentro del silencio de Dios.

362 días del año. 3 días del año.

Sólo tres días de curso de retiro, sólo tres días alejada del mundanal ruido, sólo tres días para estar a solas con su Amado, buscando su consejo, acurrucándose en sus brazos, alimentándose de su gracia.

Tres días de silencio, del silencio de Dios, que tan aconsejable es para la paz interior.

Nuestra prota se marcha unos días y yo me voy con ella 🙂

Rezaremos por vosotros, por todos, por todos.

Se os quiere.

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12 thoughts on “Viaje al silencio de Dios

  1. Ay, qué bien. Te lo agradezco, porque (como diría el otro) está la cosa muy mala (no en mi caso, sino en el de mis cercanos).

    Vaya con la respuesta al post anterior. Un aplauso fuerte para Pí.

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  2. Qué oportunidad mas buena la que tienes estos días!. Que la aproveches y gracias por acordarte de nosotros, es todo un detallazo.

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