La pelota naranja

Mario tiene pecas en la cara, sus ojos son del color de las avellanas y ya ha gastado ocho años.

A su lado, una pelota de color naranja languidece de aburrimiento.

Mario busca con desconsuelo alguien con quien jugar pero… no tiene hermanos, no tiene primos,  y no puede salir a la calle con sus amigos.

Está tumbado en su cama, matando monstruos con la play… pero se siente solo.

Deja a un lado los mandos, retira de un empujón la bandeja de la merienda  a medio comer, coge con fuerza su pelota naranja y corre a mirarse en el espejo que hay en el cuarto de su madre.

Mario no tiene padre, no lo ha tenido nunca y cree que no lo va a tener.

Su madre dice que los hombres son un estorbo.

Él piensa que su madre está equivocada porque él mismo es un hombre y no se siente así.

Se mira en el espejo, mira la pelota naranja y le da una patada con tal fuerza que rompe en mil pedazos el cristal del armario de su mamá.

Su mamá siempre tiene prisas, a veces no le da tiempo ni de peinarse, la oye protestar. Su mamá trabaja todo el día y cuando llega a casa está tan cansada que sólo quiere irse a dormir.

Seguramente le va a caer una buena, pero le da igual.

Recorre el pasillo de vuelta a su cuarto, lleva los hombros caídos y la mirada triste.  Se tumba en la cama y abraza su pelota naranja.

Posiblemente tener cosas en esta vida no basta…

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14 thoughts on “La pelota naranja

  1. Tu ejemplo es triste pero real, y admite disculpas, la madre tiene que trabajar para mantener la casa, otros tiene juguetes y padre y madre, demasiado atareados trabajando y asistiendo a eventos sociales para jugar con sus hijos. Desde luego tener cosas no significa nada si no las podemos compartir. Un abrazo

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  2. El otro día mi sobrino le montó una bronca a mi hermana (su madre), quería un perro porque se sentía solo en casa. ¿No es terrorífico?

    Es cierto lo que dices de la madre sola, Luisa, pero también se puede dar en familias grandes, en que cada uno va a lo suyo. Es el tópico ese de que puedes no vivir solo pero sentirte solo, y al revés.

    Preciosa foto.

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  3. Es triste, y a la vez hermoso tu relato. Mario vive con una madre que no está. Mario se siente solo aunque tenga una pelota naranja.
    Hoy en día es cada vez más usual no tener con quien jugar. Los mayores tampoco tenemos con quien jugar, y cada vez estamos mas solos.
    Hay algo que no estamos haciendo bien…
    Un beso desde cerquita

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  4. Es así, Luisa, que los mayores nos sintamos solos, es un condicionante de la propia vida en algunas ocasiones, pero que se sientan así los niños es muy doloroso.

    Besos apretaos, amiga.

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  5. ESTER. Sí que es complicado sacar adelante a los hijos con la presión social, los horarios laborales etc etc
    Pobre Mario con su pelota naranja…
    Besos mil

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  6. FERNANDO. El nivel de exigencia infantil está por las nubes. Llevas razón totalmente. No necesariamente retrato una realidad que tenga la “exclusiva” en soledad, tristemente en la mayor expansión de tecnologías que “nos acercan” estamos más solos que la una.
    Besos mil

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  7. OLES. Cuando yo era niña los niños jugabamos en la calle, y menudos pandillones, y qué de partidos de futbol y de pilla pillas…Echo de menos para los niños de nuestro mundo esa posibilidad de jugar en libertad.
    Besos mil desde aquí al ladito 🙂

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  8. YESTE. En realidad si todos fuésemos más amables y afectuosos no tendriamos por qué sentirnos tan solos. La prisa es un gran enemigo de la humanidad.
    Besos mil

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