Técnicas domésticas para el ahorro

Esta técnica doméstica para el ahorro es fácil de aplicar y asequible a todos, aunque reconozco que está más enfocado hacia lo que es el ahorro femenino.

¿Y esto por qué? Pues muy sencillo, porque solemos ponerlo en práctica más las mujeres que los hombres.

Digamos que nosotras estamos más por el “ahorro” y que ellos se conforman con ir tirando, cualquier cosita, y ni fu ni fa o si acaso una vez por temporada, la temporada que hay suerte.

Nosotras no.

Nosotras estamos más pendientes de las páginas que nos indican temperatura y humedad ambiental para saber qué ponernos en consonancia a la climatología.

Nosotras estamos más al día de qué colores se llevan cada nueva primavera, o cada verano, o cada otoño, o cada invierno.

Si llega algún evento, invitación o convite, no recurriremos “al traje” que guardamos en el armario para las ocasiones; tendremos que ir en busca de un nuevo modelo que nadie haya visto antes y que nos haga sentir divinas de la muerte.

Y llegados a este punto pensaréis…¿Y la técnica doméstica para el ahorro?

Os pongo el caso práctico y con eso queda todo dicho:

Primero de mes. Dinerillo todavía en el banco y en los bolsillos. Necesidades varias…y me voy de tiendas y me compro un vestido, quizás algún pantalón y si la tarde se da muy bien, alguna blusa o algunas. La tarde es agotadora. No hay sitio donde una mujer se vea más fea que en un probador de una tienda. Misteriosamente seguimos yendo. ¿Masocas? Cuando llegas a casa despliegas la compra encima de la cama y empiezas el pase de modelos para ver si la familia aprueba la compra y en realidad, con la esperanza de que te digan qué guapa estás.

Hasta ahí, más parece un gasto que un ahorro lo cual demuestra que las apariencias engañan.

¿Donde está el truco? Pues en la segunda quincena y avanzando el mes y cuando estás ya más pelaito que el culo de un mono, y después de haber mirado y remirado y requeteprobado el vestido, el pantalón o las blusas, decides que no, que no te quedan bien, que no te convencen, que mejor vas y los devuelves.

¡Y ahí es donde está el ahorro! Consigues llegar a final de mes con un dinero que habías gastado al principio jaajajaja

La pregunta es:

¿Tú no aplicas este método de ahorro?

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21 thoughts on “Técnicas domésticas para el ahorro

  1. Hummm… Me parece mejor dejar la compra directamente para finales de mes, Luisa: si el día 25 o 26 sigue sobrando dinero uno va con toda libertad y compra -definitivamente- lo que quiere; si no, lo deja para la paga extra de junio.

    En general: intento no comprar la 1ª vez: veo un jersey, me gusta, no me lo llevo, me lo pienso, quizá en 2 o 3 día me dé cuenta de que tampoco me hace tanta falta.

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  2. Si vamos, compras para una boda y lo devuelves el día después… tramposa! No sirve lo mismo una hucha y no te complicas tanto?
    Besos infernales!

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  3. Fernando. Tu eres el típico ejemplo de las “no compras”. Conste que comparto su idea de moderación y templanza pero disiento en la fecha para ir de compras. Yo los 25 y 26 compro pan y y y…
    Besos, muchos 🙂

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  4. Nieves. ¡Pero es que así no tiene gracia! lo de la hucha, digo.
    Y lo primero que dices nunca lo he hecho pero sí conozco a gente que lo hace 🙂
    Besos, muchos

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  5. Es que ni se me ocurre ese sistema de ahorro, qué cansao …
    Bueno es que a mi no me gustan las compras, y si voy,que no tenga que volver!!

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  6. A mi me parece buena práctica. Compras, disfrutas, sales, te auto convences, y antes de los 30 días! , vuelves a salir de tiendas y descambias.
    La culpa de eso la tiene Amancio Ortega, que nos da esa oportunidad, nosotras solo la aprovechamos je je.
    Besos!

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  7. Pues sí que lo digo, nunca he hecho eso, me da muchísima pereza tener que ir a devolver la compra, cuando lo hago es porque verdaderamente no me va bien la prenda.

    De todas formas, sólo voy de compras cuando puedo hacerlo y no soy demasiado caprichosa ni me importa ver algo que me gusta y no podérmelo comprar….. esos son costumbres, Luisilla.

    Apretaos

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  8. Pipa. Te doy la razón en que es muy cansao 🙂 pero es que acertar tampoco es tan fácil, a no ser que seas una top model y te vistan los mejores jejeje
    Besos, muchos

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  9. Violeta. Menos mal que tu me entiendes jejejeje
    Sí que es verdad que Zara nos ha hecho “mucho daño” en este sentido 🙂
    Besos, muchos.

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  10. Yeste. Tampoco yo. Pero me compré un vestido para la boda y después de pensármelo 20 días he decidido devolverlo, porque no acababa de ser “el vestido de mi vida”. Cuando lo devolví pensé que estaba igual que al principio, sin vestido y con el dinerillo y fue entonces cuando pensé en esta entrada jejeje
    Besos, muchos

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  11. Jajajaja!! Yo no sería capaz de devolver el vestido después… de hecho, tengo muchos pantalones comprados hace años “para cuando adelgace” y ni los tiro ni los regalo ni na… ocupando sitio! Y ahora pienso en el dineral que tengo en ropa sin estrenar, y me entran los siete males… así que este método no es para mí. 😦
    Besos!

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  12. Ali. Pero que en ningún momento he hablado de “usar” y luego “devolver” 🙂 sin embargo, por algún que otro comentario, parece que se me ha interpretado mal. Lo que no hago es guardar cosas en mi armario por si…Reciclo y todo lo que no me sirve se lo doy a quien pueda usarlo jejejeje
    Besos, muchos

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