Alcohol con ansiolíticos

Se estaba muriendo de pena y le costaba trabajo respirar.

Recordaba la última vez que le había dado un ataque de nostalgia y cómo aquella crisis le había llevado a las urgencias del hospital.

No quería volver a pasar por aquella vergüenza.

-Está usted bien, no le pasa nada.

Con el corazón todavía acelerado se alejó del centro sanitario y se perdió entre las calles oscuras de la ciudad. Paró en un bar y pidió una cerveza muy fría.

No va bien alcohol con ansiolíticos-pensó, pero sólo lo pensó un segundo, después, dio un trago al botellin y rebobinó la situación que le había llevado a aquel desastroso estado.

Y se hizo una promesa que no sabía si iba a cumplir, pero necesitaba pensar que tenía esperanza, que podría cambiar aquellos desastrosos años que le habían abocado a una tristeza enfermiza.

Cuando entró en casa no encendió las luces, llegó al baño, se lavó los dientes, se desnudó y se metió en la cama.

No lloró, no lo haría más, nadie merecía sus lágrimas se dijo antes de entrar en un estado de inconsciencia que le llevó a un sueño profundo donde soñó que nada de todo aquello había sucedido, nada…

La pregunta es:

¿Eres el protagonista de este relato?

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8 thoughts on “Alcohol con ansiolíticos

  1. Para nada!! Puedo llegar a entender que haya gente que llegue a estos extremos de desesperación y creo que a todos alguna vez nos toca tocar fondo pero me tomo la vida de otra manera. Me he acostumbrado a luchar para cambiar mi suerte 🙂 Un saludo.

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  2. Vaya pregunta, Luisa de mi vida… Como aquí me siento igualito que en mi casa y albergo la esperanza de que nadie se escandalice, te diré que es un relato muy real. Supongo que hay que pasar por ello, en primera persona, para entenderlo (no es lo mismo que comprenderlo). La depresión es terrible, terrible… Y uno no sabe qué hacer para atenuar ese dolor profundo que muerde las entrañas. No se lo deseo a nadie. Y, por supuesto, estoy hablando de depresión endógena en su fase más aguda. El lingotazo es lo de menos. Gracias a Dios, muchos aún tienen la cabeza en su sitio y no pasan de fumar tabaco… y a pesar de la desesperanza, conservan la Esperanza.

    Beso gordo y apretado, querida fuguilla. Al Sur, siempre al Sur.

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  3. Gisela. Fantástica opción la de luchar y levantarse cada mañana. Yo también estoy más bien en esa línea sin embargo, la realidad es que hay mucho de todo, incluido de lo que hablo en el post.
    Besos, muchos

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  4. Sunsi, dejame que te diga que me parto de risa contigo jajajajaja Eres encantadora. ¡Te lo tomas todo tan a pecho…! El caso es que sí, que sé de lo que hablas, y sé que hay mucho dolor por allí y por aquí y por todas partes, cada cual hace lo que puede. Muchas veces la gente no entiende el dolor ajeno, sencillamente porque no han tenido la suficiente dosis de dolor 🙂
    La esperanza, Esperanza, qué maravillosa realidad.
    Besos, muchos, Sunseta, para ti y todo Tarraco y para mis hermanos catalanes que…tela, telita, tela…

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