Cómo gestionamos el dolor

¿Cómo gestionamos el dolor? Distingamos entre dolor físico y moral y centrémonos en el dolor moral, el dolor espiritual o el dolor emocional, llamemosle como queramos.

Cada quien es cada cual y lo que está claro es que no podemos baremar el dolor ajeno según nuestra sensibilidad porque el dolor es personal e intransferible.

Mientras que unos se encierran en un mutismo absoluto, otros buscan el consuelo en la charla con un amigo; mientras que unos tienen la capacidad de zanjar un asunto amargo, darle carpetazo y no volver sobre él, otros rondan la dolorosa idea en círculos concentricos hasta el agotamiento.

El dolor es abstracto y cada quien tiene su propio umbral, para expresarlo podemos hablar de niveles pero en ningún caso es posible entender el dolor ajeno, de la misma manera que es difícilmente explicable el dolor personal.

Para resolver una situación dolorosa podemos emplear distintos recursos pero no es menos cierto que a veces sencillamente no hay recursos que aplicar y ahí es donde entra la consabida frase de que el tiempo lo cura todo.

Pues bien, todo esto lo escribo para afirmar que el tiempo no lo cura todo, obviamente mitiga el color, lo ensombrece, lo disipa y si queréis lo camufla, pero no desaparece, entre otras cosas, porque normalmente no curamos bien las heridas, bien por imposibilidad personal, bien porque necesitamos ayuda que no recibimos, bien porque no somos capaces de pedirla o porque una vez pedida se nos niega.

Quiera como sea, el tema está en que, visto lo visto y andado lo andado, no seré yo quien pueda calificar o despreciar el dolor ajeno.

La pregunta es:

¿Tú qué opinas?

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20 thoughts on “Cómo gestionamos el dolor

  1. El dolor es subjetivo, el mismo daño no nos duele a todos por igual, y el dolor moral es lo igual, unos se desgarran la camisa ante una muerte y otros dejan resbalar las lágrimas mudas. Saltos y brincos

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  2. Pues mi opinión es la misma que la tuya. cada persona le duele de distinta manera, por eso aquello ponerse en los zapatos del otro, y con la empatía, es la única manera de saber lo que la otra persona sufre.
    Muy bueno tu post, da para mucho
    Un abrazo

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  3. Es difícil opinar, Luisa. Siempre se ve muy claro en cabeza ajena y oscuro en la propia. Tener fe ayuda, y el paso del tiempo también -aunque tú no lo veas totalmente así. Pero el drama es que hay cosas que no superamos nunca, que aunque pasen 10 o 15 años vuelven a salir de repente, como si hubieran ocurrido hace poco. Esto es un drama de la condición humana, hay que sobrellevarlo y ya está, pues no tiene solución.

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  4. Pues en mi caso, un poco así: del mutismo hacia la charla con amigos y finalmente, carpetazo.

    No suelo dar vueltas a las cosas eternamente. Tal vez me cuesta, pero asimilado o tomada la decisión, no vuelvo la vista atrás.

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  5. Gestionamos muy bien el dolor ajeno, damos consejos de maravilla, sabemos lo que se debe de hacer para mitigar ese sufrimiento y cómo hacer para que las heridas cicatricen…pero el problema es cuando el dolor es nuestro, entonces es cuando aún sabiendo todo, quedamos imposibilitados para hacer aquello que sabemos que nos conviene. Cuando una persona se rompe una pierna, no puede saltar hasta pasados los meses, dependiendo del tipo de fractura, necesitará rehabilitación y paciencia….yo me pregunto una cosa, porqué somos tan comprensivos y pacientes con las heridas físicas y tan poco benevolentes con las psicológicas, hemos fabricado la idea de que ser feliz es una obligación primordial y urgente y la gente no puede estar triste, no es bueno….y todo necesita un tiempo y ciertamente hay casos en los cuales no se vuelve a estar como antes…..las cicatrices al igual que en la piel, en el corazón también se palpan…
    Uyyyyy vaya comentarioooooo, si es que me enrollo que no veas….ven…muakkkkkkkkkkk con muuuuuuuuuchas alassss

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  6. Cuando las cosas nos hacen sufrir es porque hay una herida que no ha cicatrizado… Y duele.
    Estoy convencida de que humanamente es muy difícil curarlas.
    Se pasan momentos mejores, peores, se vive con normalidad, pero se sufre.
    El mejor remedio para que esto tenga un sentido y por lo tanto paliarlo de alguna manera , el trato con Jesús.
    Los medios humanos…..quizá tengas un amigo de cine, una persona que te quiera y entienda genial, hayas dado con un psicólogo que lo sea de verdad..pero no es fàcil ni tenerlo, ni que sea el remedio.

    Querría resultar más optimista.., pero bueno he aportado una solucción.

    Un abrazo, está muy buen escrito. El tema es el tema de hoy.

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  7. El dolor deja cicatrices pero lo que no nos mata nos hace más fuertes. Es muy difícil pero hay que tratar de evitar la amargura y escoger el camino del aprendizaje que nos deja la experiencia, porque hay cosas que no se olvidan. La fe ayuda y más si tenemos un grupo de amigos para compartirla de verdad. Es imposible recorrer el camino de la vida sin enfrentarse a todas las emociones en algún momento. A veces es mejor intentar vivir el presente sin pensar en el mañana porque al final todo pasa, lo malo y lo bueno. Un abrazo.

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  8. Ester. Si, bueno, me has recordado-aunque sería ejemplo de dolor físico-el día que nació mi hijo mayor. Estabamos dos parturientas en una habitación.Dilatabamos.Ella chillaba y entre cuatro no la podían sujetar porque decía que se iba-jajajajaja-y yo en la cama de al lado, calladita como una niña buena… 🙂
    Besos, muchos.

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  9. Susana. O acudir con más frecuencia al sacramento de la confesión-los sacerdotes ejercen de psicólogos y además son gratis-
    Besos, muchos.

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  10. Carmen. El dolor me merece un gran respeto y cada vez entiendo mejor que es imposible valorar el dolor ajeno.
    Besos, muchos, guapa.

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  11. Fernando. Exacto. Claro que el tiempo ayuda, pero cuando el dolor es auténtico, la herida permanece. Unas veces latente y otras en carne viva.
    Besos, muchos.

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  12. Fernando. No entiendo tu comentario: “(¡Qué susto al ver el retrato de Isabelmihermana! Te relacionas con lo mejor, Luisa)” ¿Qué es lo que quieres decir exactamente? Te agradecería que me lo aclarases.
    Besos, muchos.

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  13. Leha. Es más, hay gente que cuando te “ve triste” se aleja espantada. Cuando uno está triste necesita abrazos y cariño y muchas veces lo que recibe es lejanía e indiferencia. Así de burricos somos.
    Besos, muchos…voy 🙂

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  14. Pipa. Gracias por el piropo, el tema da para lo que da cuando se escribe en un blog, que siempre tiene un espacio delimitado, pero bueno.
    El consuelo en Dios nuestro Señor es lo mejor que conozco, sinceramente. Pero también es cierto que, como personas que somos, necesitamos una mano amiga a la que aferrarnos. Lo del psicólogo, lo ha aportado también Susana y a mi me gustaría saber dónde está ese buen profesional…porque la experiencia que he conocido a mi alrededor es que no es fácil dar con esa persona.
    Besos, muchos

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  15. Mar, qué razón llevas en lo de vivir el presente, es la mejor opción. La fe es vital-no sé cómo se puede vivir sin fe-y en cuanto al aprendizaje, es innegable, se aprende muchísimo cuando se recibe un palo, y si el palo es más fuerte, se aprende muchísimo más.
    Besos, muchos.

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