Anciana de 90 años cede su asiento…

oil painting of an old woman
oil painting of an old woman

Estamos en misa, el calor veraniego hace estragos y aunque es temprano,  la afluencia de gente es considerable. Parece que la fe también se practica en la playa, de vacaciones…

Una anciana de 90 años a la que conozco desde hace tiempo está sentada en una silla plegable.

Me sitúo cerca de Amalia, que ese es su nombre, pero ella no me ve, es uno de sus principales problemas,que ve poco y oye regular. Por lo demás, está hecha un roble, tiene la cabeza en su sitio y todos los días suele caminar varios kilómetros con alguna amiga octogenaria. Amalia es de comer potajes, que hace ella misma, porque es autónoma; desde que enviudó vive sola porque no le gusta molestar a sus cinco hijos, que se conforman con venir a verla.

Un matrimonio joven entra en la iglesia con sus cuatro hijos; la madre lleva en brazos al más pequeño. Como han llegado un poco rezagados, no encuentran sitio donde sentarse así que permanecen de pie. Amalia está justo detrás de ellos, sentada.  De pronto veo que se levanta, coge su silla y se la ofrece a la joven mamá que le agradece el gesto pero declina el ofrecimiento. Amalia regresa a su sitio y vuelve a sentarse.

Yo les observo embobada, quizás me despisto un poco, que el Señor me perdone pero la escena me conmueve.

Hasta ahí lo que vieron mis ojos aquel día.

La reflexión viene ahora pero no seré yo quien la haga…espero que la hagáis vosotros con vuestros comentarios. Merece la pena.

 

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16 thoughts on “Anciana de 90 años cede su asiento…

  1. Buenos días. Pues será que el mundo no es como debiera ser….pues nadie casi hoy en día ha heredado la educación y sensibilidad de esa mujer de 90 años que en su fuero interno además es tan linda y fuerte y joven que se siente capaz y obligada a dejar sentar a quien en sus brazos lleva una “carga “( carga que ella tuvo que portar 5 veces SEGURO con amor y que poca gente le ayudó a llevar….)
    Puf! me ha salido del tirón. Un abrazo Luisa

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  2. Ofrece su asiento a quien, por recuerdo, sabe lo que pesa un niño en brazos, la joven declina el ofrecimiento como no puede ser de otra manera, dos personas educadas no se encuentran muy a menudo.
    Seguro que la joven aprovechó el lugar y pidió por la anciana.
    Abrazos

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  3. Qué bonito gesto; quién tiene ya hecho vida el darse a los demás, le sale sólo ver quien puede necesitar algo….

    Esta anciana sabe bien lo que es ser madre joven, no tener con quién dejar los niños, arreglarlos, correría, llevar alguno en brazos, llegar tarde a Misa y estar de pié.

    Cuàntos, con menos años, nos creemos ya con derecho a “silla”, pasa lo que pase a nuestro alrededor.

    Qué anciana de corazón grande!
    Qué bonito!
    Gracias por contarlo.

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  4. Luisa, esta mujer es santa pues cumple lo que nos dijo Jesús: haced a los demás lo que quisierais que los otros os hicieran a vosotros. Esto parece sencillo pero es una gran cruz, llevada día a día, que sólo cumplen los santos.

    No es mi caso, pues el otro día me pasó lo mismo: yo estaba sentado en la iglesia llena y llegó una vieja casi al final de la homilía. “No son horas de venir”, pensé, fingí no verla y tuvo que ser una señora la que se levantara.

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  5. ¿y que son 90 años ?…. en esa cabeza joven , dinamica, elegante y educada no pesan, Por eso Amala se levanta como si tuviera 30, 40, 50, 60…que mas da los años que tenga. ¡Yo me lo pido! quiero ser Amalia con 90 años.

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  6. WinnieO. Buenas tardes 🙂 A mi me gusta pensar que hay muchas Amalias por el mundo y que son de distintas edades y que además traspasan su forma de vida a nuevas generaciones. Desde luego me dejó atónita.
    Besos, muchos

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  7. Ester. Desde luego las dos mujeres lo hicieron muy bien. Si la joven llega a aceptar la silla me da algo jejejeje Me consta que Amalia es mujer de oración. La joven también debe serlo porque la conozco en misa desde el primer bebé.
    Besos, muchos

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  8. Numa. Bonito y edificante, que no dejo de aprender cosas cada día. Lo del derecho a silla me ha hecho gracia porque a mi también me pasa jejejejeje
    Besos,muchos

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  9. Fernando. No te fustigues hombre, que quien más quien menos todos nos hemos hecho los locos alguna vez. Déjame decirte, sin embargo, que como mujer conozco mil motivos por los que una persona puede llegar tarde a misa, que no es que esté bien, pero la caridad, ya sabes, más que en dar está en comprender 🙂
    Besos, muchos

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  10. Pues que hace falta más gente como Amalia que, a pesar de sus circunstancias personales, sean capaces de pensar más en el otro que en sí mismos. Qué bonito.
    Besitos!

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  11. Que historia tan conmovedora, se me han erizado los pelillos ya ves..A las personas las definen sus actos y creo que Amalia es una personita que guarda en su interior un valioso tesoro, ojalá todos tuviésemos dentro uno como el suyo.
    No me digas que al ver esa escena no dan ganas de acercarse y darla un achuchón y es que a mi los niños y los ancianos me provocan una ternura difícil de explicar…
    Besos con alas para ti y para Amalia

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  12. Leha. Te entiendo muy bien, la escena fue tan tierna que yo me emocioné. Los niños y los ancianos…es que se parecen mucho. Son lo mejor.
    Besos, muchos

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