Cuando Encarna entró en un comercio y se hizo invisible

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Encarna iba vestida de cualquier manera, un vaquero gastado, unas deportivas vencidas por los años y una sudadera ancha de color azul marino que le había cogido a su marido del armario.

Entró en una tienda de ropa femenina, una tienda de cierto nivel adquisitivo, selecta en su género y con un marcado estilo. Buscaba un traje especial para una ocasión más especial y estaba dispuesta a comprar algo realmente exquisito. A pesar de su apariencia Encarna era una mujer adinerada y culturalmente brillante, pero vivía con la máxima discreción y no gustaba de hacerse notar nunca.

En la tienda había varias dependientas que no mostraron el más mínimo interés por ella así que se paseó entre las prendas, acarició sus tejidos y rebuscó entre las ropas algo que pudiera ser de su talla y que se ajustase a su idea. Mientras, una de las dependientas atendía a una mujer bellísima a pesar de los años y la otra dependienta se entretenía anotando códigos en el mostrador absolutamente ajena a las necesidades de Encarna.

Entonces la puerta de la tienda se abrió y una mujer joven, alta, rubia y con ropa de marca y tacones altos entró en la tienda. La dependienta que anotaba códigos en el mostrador  dejó rápidamente sus anotaciones y salió inmediatamente a su encuentro:

-¿En qué puedo ayudarla?- le dijo con una amplia sonrisa.

Visto que nadie la atendía, Encarna salió discretamente del local y constató una vez más su capacidad para resultar invisible en tiendas de cierto nivel adquisitivo…

La pregunta es:

¿Por qué nadie se interesó por atender a Encarna?

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8 thoughts on “Cuando Encarna entró en un comercio y se hizo invisible

  1. A ver….es que yo creo que Encarna era muy Superior para entrar en una tienda asi. Cada vez tengo más claro que la gente no mira por lo general con los ojos del AMOR. Besazo Luisa y buen lunes

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  2. Luisa, esa experiencia la he tenido yo hace nada. No te miran si piensan que no vas a comprar, sin más.
    Vivimos en un mundo de apariencias, de muchísima tontería.
    Una pena, pero es así.
    Ya cambiaremos. Hay que abrir un poco más los ojos y el corazón. Cada persona vale por lo que es, no por lo que aparenta tener.

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  3. No la atendieron … por la razón que tú misma has descrito. ¡Quién iba a pensar que Encarna podía comprar una prenda cara en una tienda en la que las clientas se visten con esmero antes de entrar! En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, le diría a Encarna que viniera a comprar en cualquier boutique de mi tierra. La gente posturea muchísimo menos y el poder adquisitivo no se demuestra con signos externos. Quizá somos más sobrios… Desde Tarraco con amor, querida fuguilla del Sur.

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  4. Me parece que las dependientas eran idiotas: nunca sabes qué dinero puede gastar el que entra en tu tienda, sean cuales sean las apariencias. Es probable que gente de aspecto pijo esté realmente arruinada y no pueda gastar ni un céntimo en lujos. Creo que eran malas vendedoras.

    Y sí, también a mí me ha pasado. Hace poco tuve que ir a encargar un marco caro para un regalo. Dudé si ir en vaqueros o en tergal, opté por lo primero, al principio me ignoraron hasta que la dependienta más joven decidió cumplir con su trabajo.

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