Por qué Carmela no podía respirar

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Carmela no podía respirar; desde muy pequeña, padecía una tensión nerviosa provocada por la leche materna.

La madre de Carmela, Asunción, estaba casada con D. Eusebio, rígido y bigotudo, de calva incipiente, dientes amarillentos y barriga prominente. D. Eusebio era soberbio y envarado y nunca cedía a las razones femeninas; era por tanto, lo que podríamos llamar un machista engreído y estúpido, de esos que abundaron tanto en siglos pasados.

El caso es que su impaciencia y su exigencia enrarecía el ambiente familiar y la pobre Carmela, acabó siendo la víctima de una relación amarga entre una mujer servil y dominada  y un perfecto maltratador.

Con el paso de los años, la buena de Carmela acabó desarrollando todo tipo de obsesiones y dolencias y aunque ella nunca culpó a su padre de su personal debilidad, quienes conocieron bien a la familia no tenían la más mínima duda de que Carmela era defectuosa y asustadiza por la crianza que había tenido.

Cuando alcanzó la edad casadera, Carmela cayó en manos de un don nadie que nunca la supo hacer feliz y, para cuando quiso darse cuenta, ya tenía un hijo enganchado al pecho al que sin duda, pudo transmitirle la misma infelicidad que ella había mamado.

La cuestión estaba en cómo romper tradición tan lastimosa, pero para cuando Carmela pensó en todo esto, el mal ya estaba hecho, una vez más…

Así, finalmente y después de toda una vida carente de oxigeno, la pobre Carmela entregó el espíritu un buen día en que finalmente, definitivamente…no pudo respirar.

La pregunta es: 
¿Conoces a alguna Carmela, a alguna Asunción, a algún Eusebio…?

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6 thoughts on “Por qué Carmela no podía respirar

  1. Claro que sí, Luisa. Es bien triste como siendo la vida algo breve y único nos dedicamos a amargárnosla unos a otros. Esto es terrible en general pero especialmente dentro del matrimonio y de la familia. Y sí, sin duda la infelicidad de mucha gente se fundamenta en su niñez, lo recuerde o no.

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  2. Lástima Luisa…lástima de Carmelas!! No en grado extremo pero sí. Sí tengo una Carmela a la que adoro y mimo Un besote

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