Cuando Sara creyó estar en su columpio

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Sara se dejó mecer como si fuese una niña, como si estuviese en su columpio, como si hubiese alcanzado las nubes.

Aquella tarde, no sabía por qué, se estaba cuestionando su vida, el camino que había elegido, la vocación a la que había sido fiel. Pensó que podría haber tomado diferentes sendas y todas ellas habrían sido válidas…o no; no podía desandar toda una vida y ya nunca podría saber si habría sido más feliz de otra manera.

Ciertamente había piedras en el camino que le habían hecho caer o peor aún, dudar, pero la duda, se dijo, era buena, porque daba opción a reafirmar las personales convicciones, así que ese no era el problema. ¿Había realmente algún problema? Posiblemente no, aunque el cambio de horario con esa oscuridad tan precipitada, esos días tan cortos, ese frío de otoño, no favorecían especialmente su ánimo.

Tenía que reconocer que estaba cansada, pero quién no lo estaba-pensó Sara. Quizás después de un descanso, un cambio de aires, una ruptura de la rutina, o una buena copa de vino, podrían devolverle la ilusión, algo de la ilusión de aquellos años cuando comenzar era lo más apasionante que podía imaginar.

Definitivamente no, no iba a permitirse entrar en el laberinto funesto del “y si”…y si hubiese trabajado en esto o aquello, y si me hubiese quedado en aquella ciudad, y si…

Su vida estaba llena de cosas positivas, de gente buena, de proyectos en curso, era realmente afortunada aunque aquella tarde de otoño hubiese deseado por encima de todas las cosas, ser una niña y dejarse mecer hasta alcanzar las nubes.

La pregunta es:

¿Te has preguntado alguna vez si, de haber elegido otro camino, habrías sido más feliz?

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14 thoughts on “Cuando Sara creyó estar en su columpio

  1. Ja,ja,ja… querida “fuguilla”… Eres tremenda. ¿En otoño y con esta luz? ¿Y quién no, alguna vez? Pero hay que ser proactivos, ¿verdad? Además… “el sueño de la razón produce monstruos”.
    Un beso, Luisilla.

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  2. Querida Luisa….el camino hasta aquí me ha traido. Con sus curvas, baches y lluvias sin guarecerme….ESTO soy. Seguiré el camino que la cabeza y el corazón me mandan….siempre. Un besote

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  3. Seguro que si, la felicidad está en nuestro interior, si estuviera en los demás tendriamos un problema con la media naranja, porque la encontramos, ¿pero encontramos la que nos encaja o la nuestra no ha nacido, o lo ha hecho a doce mil kilómetros de distancia?. Nos has hecho pensar y eso es bueno. Un abrazo

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  4. Luisa, pensar eso alguna vez creo que es inevitable, y qiuizá como dices una tarde de otoño…, pero la vida es como es y lo mejor es quedarse en lo positivo y mirar hacia adelante. Creo que lo mejor está por llegar!

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  5. Con mucha frecuencia, Luisa. Cuanto mayores nos hacemos más surge esa pregunta. Fíjate: hace no mucho me planteé si no debería haber tenido un hijo (estando soltero). Es inevitable cuestionarse todo, incluso la fe.

    De ahí el consejo de San Ignacio: en tiempos de tribulación no hacer mudanza.

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  6. Muchas veces, pero hay que ser consecuente con las decisiones que se toman en la vida. A día de hoy, esta me ha dado otra oportunidad, y la estoy disfrutando al máximo, ahora también soy feliz y he encontrado a un hombre maravilloso que me ha devuelto la ilusión.

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