A los belgas: os regalamos a Puigdemont

Así estamos, espléndidos y dadivosos.¿Quién da más?

No lloréis de emoción, que ya lo hacemos nosotros pensando lo que vais a disfrutar de semejante personaje. Ojo con vuestra unidad nacional, con vuestros dinerillos y en general, con todo, que quien da cobijo a un escorpión corre el riesgo de envenenarse…

Hacemos lo siguiente: os lo quedáis para siempre, así satisfacemos la voluntad del pobre Puigdemont que, ansioso por llegar a vuestra tierra, dejó tirados a todos los suyos y salió por piernas; de paso, nos dais la alegría del siglo al liberarnos de un traidor, delincuente por demás y pésimo ejemplo, mejor dicho, nefasto, de lo que debe ser un político.

Sus coleguillas están disfrutando de nuestras cárceles o de libertad provisional bajo fianzas que a saber de dónde han salido. Ellos también quieren irse a Bélgica, así que decidnos si os apetece darles también cobijo; en vuestras cárceles no, por favor, que  ellos ya están acostumbrados a un nivel penitenciario que más quisiera algún desempleado. De hecho, la calidad de nuestras cárceles puede provocar el efecto llamada, no para todos, obviamente, Puigdemont ha preferido escapar como un cobarde, con premeditación y alevosía. Ignoramos si llevaba mucho equipaje en el coche que le sacó del país aunque parece ser que sí hizo paradas continuas para acudir al baño, eso sí, una vez que cruzó la frontera. Pobre…dolor de tripa llevaría…o pañales. Nos da igual.

Que ni os penséis lo del 4 de diciembre, que no hay problema, que os lo quedéis. Como advertencia, lo mejor es que seáis complacientes con él, ya que si se le contradice suele difamar y vilipendiar. Lo mismo le da por decir que sois un país represivo y opresor y que no reconoce vuestras leyes y se las pasa por el arco del triunfo. Así lo ha hecho en España, su país mal que le pese, país que ha tenido excesiva paciencia con semejante fantoche(referido mayormente a las acepciones segunda y cuarta de la RAE)

Lo dicho, ni mil palabras más, nada, nada, que os lo quedéis para siempre, ea, a disfrutarlo. Ojalá no volviese nunca más y se lleve su ineptitud y su deshonor lo más lejos posible de nuestra patria.

¿Dije “presunto”? Presunto a todo o qué…¡amos hombre!

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Qué orgullo de mujer

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Queden las palabras para el recuerdo, quizás para cuando mi sombra se haya perdido en la eternidad de la vida.

Nada le debes a quien nada te dio salvo promesas etéreas que se fueron con el primer viento del último otoño. Ahora a construir el presente, a luchar por el futuro, a ser feliz y a no esperar nada de quien nada te da. Cuántos amigos tenemos cuando no necesitamos nada…

Te estás haciendo fuerte como la roca, flexible como el junco y destilas luz. Yo te miro, te admiro y me siento muy orgullosa de estar en tu camino, de conocerte y de gozar de tu cariño y de tu amistad, porque ciertamente somos amigas, esa primera persona a la que llamar cuando algo nos sucede, bueno o malo, ese oído presto, ese abrazo tierno, esa cabeza que razona y aconsejando, guía.

Un toma y daca, un allá voy donde vayas tú, y al mismo tiempo, esa capacidad de dejar que corra el aire, el aire justo, el tiempo justo para no cansar o caer en el olvido.

Y porque te han echo daño demasiadas veces, llegó el momento de ser feliz, y porque has sabido utilizar tus armas, ahora empiezas a atisbar la recompensa y en ese trajín de vivir y no morir en el intento, cada vez brillas más y mejor se te ve. Esto va mejor que por buen camino y lo que más feliz me hace es estar para verlo y ser testigo de tu felicidad que es la mía.

Joer tía, qué bien, cómo te lo has currado y qué orgullosa estoy de ti. A peor ya fuimos, nos queda lo mejor, lo mejor, lo mejor. Tú invitas la próxima 🙂

 

Cuando eres bueno pero pareces necio

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Quedémonos con las tres primeras acepciones de la RAE.

¿No habéis experimentado esa sensación donde cuanto más hablas, cuanto más insistes, cuanto más argumentas más te alejas de expresar lo que realmente piensas? Pero lanzado al precipicio ya no hay posibilidad de frenar la caída, y en el colmo de la estupidez decides estrellarte lo más sonoramente posible. Puede pasar.

Puede pasar que seas bueno pero parezcas necio, puede pasar que te muestres más arisco que un puercoespín y que lo que visualizan los demás es una profunda hostilidad que ni tú mismo alcanzas a comprender. De tal modo que siendo bueno pareces necio, siendo agradecido, pareces ingrato, siendo sentimental pareces frío, duro e insensible como el herbívoro mencionado.

La capacidad de comunicación viene limitada por muchos condicionantes; entiendo que importa mucho irse ejercitando en el arte de empatizar, en la sabiduría que encierra la humildad, en la sencillez de quien se quiere mostrar tal y como es, tal y como es. Pero el ser humano desde tiempos de Adán se ha vuelto rebuscado y soberbio y hace difícil o imposible la cosa más simple.

Por lo tanto y para ir concluyendo sin agotar, creo que si eres bueno debes esforzarte en parecerlo porque de lo contrario, das lugar a que te vean de una manera velada, equívoca y en ocasiones, necia. Y tú no eres así…¿o sí?

Pensando en aquella conversación que tuvieron dos amigas y que yo misma presencié,  fui testigo directo de cómo una parecía atacar, sin tener por qué, y como la otra se dolía, sin merecerlo, y todo porque la primera se expresaba con cierta acritud, con cierta violencia, con aires de desafío que nada merecía quien la escuchaba, la quería y le venía siendo fiel en una amistad ya crecída y asentada. Quizás por eso mismo y por ese exceso de confianza, la primera se expresó mal y pareció necia y la segunda sintió un dolor inmerecido. Por todo eso y porque no quisiera yo ser buena y parecer necia es por lo que tomo buena nota de lo que no debe ser una conversación entre amigas, porque la amistad cuanto más profunda sea más sensibilidad merece y sin embargo, a mí esta sencilla regla de convivencia, a veces, en ocasiones, se me olvida. Entiendo que no se trata de omitir lo que uno piensa, sino de expresarlo con amabilidad y lo más importante, con oportunidad,referida a su primera acepción, claro.

La pregunta es:

¿Crees que la amistad está reñida con un trato delicado y respetuoso o podemos cruzar esa barrera sin consecuencias?

¿Cómo estás?

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Esta simple frase, corta ella y en principio inocente e inofensiva, tiene su aquel.

En ocasiones, demasiadas, la utilizamos a modo de saludo, ni siquiera esperamos respuesta, es como una coletilla que arrastramos, pero quizás deberíamos moderar su uso o simplemente hacerla cuando realmente estamos interesados en la pregunta, o mejor dicho, en la respuesta.

Algunas veces y según quién me lo dice le respondo: ¿de verdad quieres saberlo?

Recuerdo retazos de una conversación de pasillo y lo que me pudo dar tiempo a escuchar. A la pregunta “cómo estás”, la criatura que contestó dejó escapar un torrente de desgracias y desahogos por su boca que debía tener contenidas en su pecho y le oprimían demasiado; quizás no tenía con quien hablar, o quizás en su vida diaria sobraba descender a los detalles o a las profundidades o a las honduras de un corazón que siente y padece y que necesita comunicarse y sentir consuelo.

Yo cuando hago esta pregunta, realmente tengo interés en la respuesta; cuando se me escapa, me arrepiento, creo que es una frase que debe ser pronunciada con respeto a la persona a la que se le dice. No está bien decirla sin dar la oportunidad de contestarla…digo yo.

La pregunta es:

¿Cómo utilizas tú estas dos palabras y cómo las recibes?

¡Arriba, al cielo!

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La Humanidad camina hacia la Patria definitiva.

Esto es lo que creemos quienes esperamos en la resurrección, ésta es la esencia de la vida cristiana, alcanzar el Cielo y hacia él caminamos, cada cual a su ritmo, a veces con cierto desánimo, a veces despistados, o serenos y confiados…

Lo cierto es que todos estamos abocados a la muerte y a la Vida. Quienes ya hacemos de este ideal una forma de vida, de alguna manera ya participamos de esa felicidad prometida, aunque la realidad está a años luz, nunca mejor dicho, de nuestras mejores expectativas.

Hoy tengo mi corazón en Navarra, y pienso en Julio, un buen navarro, padre de una amiga muy querida a la que me gustaría abrazar aunque sea en la distancia. Me gustaría estar ahí simplemente para acompañarla, para compartir su dolor y su esperanza, para desgranar juntas el Rosario, para celebrar la Misa y rezar por Julio, un buen navarro, padre de familia numerosa, médico de profesión y amante esposo hasta el mismo momento de su muerte, una larga vida, un largo matrimonio, una larga existencia que, como un peregrino más, finalmente ha alcanzado la meta.

La muerte nos deja el dolor de la ausencia y la alegría del Cielo, también nos deja el modelo de vida de quien nos antecede, por descontado la ayuda que recibiremos si nos confiamos a él para que interceda por esas cosas que siempre pedimos porque siempre estamos necesitados.

Me gustaría estar en Navarra pero las obligaciones no me lo han permitido, aunque de alguna manera me siento allí y de alguna manera, mi amiga sabe que estoy con ella.

Me impresionan mucho estas palabras fuertes de San Pablo, que hoy sin duda, Julio puede hacer suyas.

He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

Un fuerte abrazo para toda la familia.

Pirómanos asesinos en Asturias y Galicia

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No sé si ha sido la causa de mi desvelo pero lo cierto es que anoche me dormí, si puede llamarse así, con la imagen en la retina, nuestra tierra ardía, Asturias y Galicia ardían  por culpa de los pirómanos asesinos que en su locura o desde lo más profundo de su corazón negro y emponzoñado, han decidido matar la naturaleza, han decidido asesinar la vegetación que nos oxigena y toda la flora y la fauna que habita en nuestros bosques y campos. En su crimen han llegado hasta lo peor, la muerte de tres personas.

No sé cómo están las leyes a este respecto pero me hago eco, por ejemplo, del tuit de Jesús Calleja:

hace 8 horas

Necesarias se hacen el endurecimiento de las leyes para este delito que se repite lamentablemente en todo el país, una y otra vez, desolando y devastando nuestra tierra, España, causando dolor y pérdidas difíciles de reponer en muchos años.
Mi apoyo, mi fuerza y mi cariño para esta tierra nuestra, cuyo foco de atención, por motivo tan triste, hoy se centra en Asturias y Galicia.