De camino al Camino

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Lo mejor de los acontecimientos son los preparativos que los preceden y en este caso, hablamos de veintitres personas, mujeres todas, menos él, entrelazadas por esas cosas del destino.

Veintidós compañeras de colegio, algunas amigas, todas hermanadas por el azar, la vida, el universo. Ellas y él, que se une valientemente al proyecto porque ya lo tenía planeado con su esposa y no quería quedarse atrás.

Pues hala, vamos, y vamos haciendo, comprando equipamiento peregrino, comentando y recordando consejos anti ampollas y otros chinches del camino, y nos vamos riendo, la ilusión flota en el grupo del whatsapp que a veces arde, a veces se silencia para volver a erupciones como un vocal en forma de incontinencia verbal y alegría.

Finalmente llega el día uno y nos encontramos todas-permitidme usar el genérico, sobre todo porque él me lo permite-procedentes de distintos destinos y convergentes en el punto de inicio: Sarria. De ahí partimos, madrugadoras, dicharacheras, bien desayunadas y con ganas de pasarlo bien, de estar juntas, de andar, de hacer el camino.

Y vamos dando pasos que nos van acercando a la primera meta, y después a la siguiente y a la siguiente y a la siguiente y allí está, el Monte del Gozo, cámaras de fotos, risas, abrazos, y la vista a lo lejos, allí, muy próxima pese a que quedan unos kilómetros, se alza majestuosa la Catedral de Santiago. El Apóstol nos espera y nosotras bajamos cantando, con prisa, con energías renovadas.

“Somos niñas del Monaita, venimos de peregrinas, hemos hecho muchas millas, aúpa, pero seguimos divinas. Lo que nosotras queremos es darle un abrazo al Santo, que nos de su bendición, para volver otro año”-Canción con musiquilla de todas conocida y letra adaptada en cero coma por la chispa del grupo para tan magno y monaiteril evento.

Y así, cantando, hicimos nuestra entrada en la Plaza del Obradoiro donde terminamos abrazándonos, besándonos y felicitándonos por haber cumplido un sueño que durante meses había sido objeto de ilusión y divertimento.

Entre aplausos de los presentes y las lágrimas de satisfacción de las más sensibles, nos hicieron la foto que veis arriba.

¿Qué decir? Una semana de convivencia da para muchos ratos, algunas confidencias, pequeños desencuentros sin importancia pero sobre todo, da para mucho buen rollo entre personas que se quieren, porque nos queremos mucho, porque seguimos unidas a pesar del tiempo y la distancia y porque ser monaitera, mola, de hecho si no fuera por aquello, hoy no estaríamos ahí 🙂

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

Lo otro, los silencios, el recogimiento, la oración encendida, la súplica, el abrazo al Apóstol, la confesión sacramental, la santa misa y la petición intima, queda para cada una de nosotras, peregrinas monaiteras, como tesoro escondido en nuestros corazones, que aman y se conmueven ante un mundo necesitado de humanidad y de Amor.

Gracias queridas todas, gracias Nono por tu capacidad de resistencia ante 22 locas del camino, ha sido un placer inmenso compartir esta aventura con vosotras-genérico, no se me amosquen jejeje-

Y así termina un viaje que deja la puerta abierta…

 

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La demostración de la no existencia de Jesucristo

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La demostración de la no existencia de Jesucristo es el tema sobre el que versa una clase  “sobre pensamiento político ” en una universidad pública española. La semana pasada.

Un profesor argumenta durante una hora la no existencia de Jesucristo en una asignatura que, hasta donde se me alcanza, nada tiene que ver con Jesús, de quien es aquella famosa frase que ha llegado a nuestros tiempos:”dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”…

Entiendo que demostrar la existencia de alguien es más fácil que demostrar su no existencia, porque de la existencia tenemos hechos, de la no existencia no tenemos nada, pero en cualquier caso no acabo de relacionar el afán de centrar una clase universitaria sobre política moderna para negar la existencia de Jesús, se me escapa la “intención”…

Entiendo también que los creyentes queramos hablar de un Dios vivo al que seguimos y que da razón de nuestra propia vida, pero no sé qué gaitas mueve a un profesor a imponer como argumento didáctico su propia y personal incredulidad, afirmando algo que además no puede demostrar.

Podríamos entrar a debatir cómo se gestiona el dinero público y cuestionar la calidad de la enseñanza en nuestras universidades, la preparación y competencia del profesorado, etc etc lo que está claro es que Jesús de Nazaret sigue despertando pasiones…curiosa cualidad en alguien que no existió…

En cualquier caso, no está de más recordar que los católicos merecemos como mínimo, el mismo respeto que merecen los no creyentes, entre los que cuento con grandes amigos.

No sé, tal vez sería bueno reservar este tipo de conversaciones para las tertulias con los coleguillas, y a pachas, oiga.

Madre Teresa está en Roma

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Madre Teresa hoy está en Roma y el mundo católico vuelve sus ojos hacia tan bella ciudad.

También observan admirados y agradecidos gentes de otros credos y religiones ya que las hermanas de la caridad no hacen distingos entre los hombres cuando les prestan su auxilio.

Madre Teresa hoy  está en Roma porque se celebra su canonización. Es la fundadora de las Misioneras de la Caridad y es el amor a Dios quien espoleó el corazón de la santa para llevar a término este titánico proyecto y lo hizo movida por un único objetivo: “Quiero llevar el amor de Dios a los pobres más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos”.

El Papa Francisco ha dicho que la misericordia no es misericordia si no se concreta y Madre Teresa es el ejemplo perfecto de cómo concretar. Ciertamente no está a nuestro alcance, quizás, hacer lo mismo que ella y no podamos atender a los “más pobres entre los pobres” pero obviamente sí hay otras cosas que podemos hacer impulsados por el mismo amor.

Madre Teresa ha sido protagonista de múltiples anécdotas, simpáticas y edificantes que todos conocemos pero que quiero traer a éstas líneas como mi personal tributo a esta mujer fantástica.

Os dejo con alguna de ellas:

1.Cuando un periodista norteamericano la vio atendiendo a un enfermo con heridas hediondas, le dijo que él no haría eso ni por un millón de dólares. “Por un millón de dólares tampoco lo haría yo”, respondió Madre Teresa.

2.Un día la Madre Teresa acudió a solicitar una ayuda al edificio principal de la administración del estado de Bengala Occidental en Calcuta. El funcionario reaccionó de una manera muy hostil y humillante a la solicitud. Pero más tarde, el superior jerárquico de ese funcionario estudió la solicitud y decidió acogerla. Cuando ella fue a recibir la suma concedida, el funcionario displicente le espetó: “Este dinero es para usted”. A lo que ella respondió inmediatamente: “No, este dinero es para los pobres. Para mí era su comportamiento del otro día”.

3.Estando en Holanda, un protestante que la visitó junto con su esposa le comentó que, en su opinión, los católicos le daban excesiva importancia a María. “Sin María no hay Jesús”, replicó ella muy en su línea, breve y de lógica elemental. Debió hacer pensar a su interlocutor, porque días después recibió una hermosa postal suya con el siguiente texto: “Sin María no hay Jesús”

4.-En sus viajes por la India, llevaba consigo una gran imagen de la Virgen de Fátima, casi de tamaño natural, que le habían regalado. Una vez la colocó en el tren en el asiento contiguo, y el revisor quería hacerle pagar el billete a Nuestra Señora. Madre Teresa le explicó que su pase gratuito de los Ferrocarriles Indios era para ella y una acompañante… y que ésa era su acompañante ese día. El agente insistió: las estatuas no hablan, y por tanto no hacen compañía. “Pues yo le hablo y ella me escucha. Y a veces ella me habla y yo la escucho a ella”. El revisor se dio por vencido.

5.Una mujer de acción como la Madre Teresa no hacía las novenas en nueve días, sino en uno solo, repitiendo diez veces el Acordaos. ¿Por qué diez? Daba por descontado que la petición iba a ser atendida y añadía una repetición adicional, la décima, en concepto de acción de gracias anticipada.

6.En cierta ocasión, Madre Teresa supo de una familia hindú con ocho hijos que no tenía nada para comer. Cogió un poco de arroz y se lo llevó; los ojos de los niños brillaban de hambre. Su madre cogió el arroz, lo dividió y salió a la calle con la mitad del recibido. Cuando regresó y Madre Teresa le preguntó qué había hecho, contestó simplemente: “Ellos también tienen hambre”. “Ellos” era una familia musulmana vecina. Madre Teresa comentó luego: “Aquella noche no les di más arroz, pues quería que ellos también pudiesen disfrutar de la alegría de dar”.

Podríamos seguir escribiendo páginas hasta llenar libros, tal es el tesoro que Madre Teresa nos ha dejado, pero tengo que poner fin a ésta entrada. Me despido con esta frase suya que todos conocemos y que tanto me gusta:

“La paz comienza con una sonrisa”

el-da-ms-bello-1-638Gracias Madre Teresa.

Padre Nuestro

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Ésta sencilla oración, sagrada para los cristianos, es un legado divino. Así lo entendemos y así lo respetamos todas las personas de bien, incluso quienes tienen otros credos.

Pero siempre hay quien no entiende nada y no respeta nada.

Algún día se encontrarán cara a cara con Él. Será el momento de que expliquen sus impudicias, sus blasfemias y las profanaciones a la palabra de Dios.

Qué importante es tener una cabeza bien amueblada y un corazón limpio y qué triste es lo contrario…

 

De rodillas

Entro en la clínica universitaria de Pamplona, obra corporativa del Opus Dei.

Voy al encuentro de J.E., al que no conozco personalmente, pero es hermano de una amiga mía y esa es la razón que me impulsa a cruzar las puertas del hospital, preguntar por el número de habitación y finalmente entrar donde está J.E. que, lógicamente, se sorprende de que yo sepa quien es.

Casualmente y en ese instante le llama su hermana, mi amiga, por teléfono. Ella le dice y él me comenta:

-Dice mi hermana que estás loca. ¿Estás loca?

-Por supuesto que sí-sonrío mientras afirmo.

Hablamos un ratito, breve, no quiero cansarle. Me parece que siente dolor pero la conversación le distrae, así que apuro unas frases finales. Es un tío estupendo, encantador y muy guapo, su fe serena le hace especial. Le dejo un par de “encargos” para que rece y me marcho con su rostro en mi retina.

Conforme voy recorriendo el pasillo en dirección a la calle, pienso que estoy en un templo del dolor y que tendría que ir de rodillas, tal es el respeto que me produce.

No encuentro sentido al dolor y a la enfermedad más que desde los ojos de la fe, sólo a la luz de Cristo, sólo porque “estamos de paso y estamos en deuda”, sólo porque Jesús murió en una cruz para redimirnos. Sólo así entiendo que el dolor es un tesoro, amargo, que nos purifica y ayuda a corredimir “porque Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”

Me voy tocada, con el corazón encogido por el dolor porque nunca podemos ser ajenos al dolor del otro, me voy con la oración en los labios “Madre mía…”, me voy con un inmenso respeto, debería salir de rodillas. Me cruzo con otros enfermos mientras alcanzo la puerta y de alguna manera me siento culpable: ellos se quedan y yo me voy.

Qué misteriosa es la vida y qué insondable y qué breve es el tiempo para amar.

Andamos siempre regateando a Dios, jugando al despiste, huyendo como auténticos insensatos, dejando pasar las oportunidades que se nos presentan, a veces en forma de lectura, a veces por un encuentro casual, sea como sea, Dios pasa a nuestro lado, está en la belleza pero también está en las personas y en J.E y en el dolor. Ante este misterio me siento insignificante y creo que debo ir de rodillas y rezar más y quejarme menos y valorar tantas cosas fantásticas que la vida me ofrece…

Mientras vivimos nuestra personal existencia, Dios nos espera pacientemente y nuestros hermanos nos necesitan, a veces sólo como una fugaz visita, a veces como una sencilla oración…

De no ser por la rareza del hecho y porque nadie podría haberme entendido, yo, después de estar con J.E, habría salido del templo del dolor de rodillas.

Por supuesto que os pido que llevéis en vuestras oraciones a J.E. y si no tenéis costumbre de rezar, bien pudiera ser esta una buena ocasión para retomar aquellas oraciones que seguro aprendimos de labios de nuestros padres.

Viaje al silencio de Dios

Efectivamente nuestra protagonista-de la entrada anterior-cada mañana va a misa y cuando todos se marchan, la encargada de cerrar la capilla le deja las llaves porque tiene que ir a hacerle los recados a las monjas de clausura.

Ese es el momento llave.

Cuando la prota y el Señor, se quedan solos, frente a frente.

Ahí comparten unos minutillos y la complicidad va en aumento.

Hasta aquí el post de ayer.

Hoy. Nuestra prota se va unos días, va de viaje, al encuentro del silencio de Dios.

362 días del año. 3 días del año.

Sólo tres días de curso de retiro, sólo tres días alejada del mundanal ruido, sólo tres días para estar a solas con su Amado, buscando su consejo, acurrucándose en sus brazos, alimentándose de su gracia.

Tres días de silencio, del silencio de Dios, que tan aconsejable es para la paz interior.

Nuestra prota se marcha unos días y yo me voy con ella 🙂

Rezaremos por vosotros, por todos, por todos.

Se os quiere.