Justicia, jueces, fiscales…y yo

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Llevo exactamente treinta y tres años levantándome muy temprano para llegar a mi trabajo a horas que, particularmente a mi, me parecen indecentes y antinaturales, y no por tardías sino por todo lo contrario. Esa presión mañanera del quehacer cotidiano que quiere airear estancias y poner orden antes de salir a las calles, esa prisa de quien por mucho que madrugue si o si, va tarde. Faltaba el perro…

El caso es que hoy celebro aquel primer día y todos los demás, aquel primer sueldo y todos los demás, aquellos primeros compañeros de trabajo y los que vinieron después…he sido muchas cosas, quiero creer que he sido muchas cosas y todas buenas, al menos esa es la idea.

Durante muchos años, de algún modo, he sido juez y finalmente me he asentado como fiscal.

Ni mucho menos soy juez o fiscal pero de alguna manera misteriosa, todo el trabajo que he desempeñado, esas mini misiones que me han encomendado han sido eslabón en una larga cadena que finalmente ha terminado impartiendo Justicia. Cierto es que no he añadido un ápice de sabiduría a sus Señorías, pero las he servido fielmente, con ganas, a veces con descaro y siempre con alegría. En ocasiones les he mimado, les he alimentado, les he divertido, les he enfurruñado, pero por encima de todas ellas, he trabajado incansablemente, y siendo mi cometido de menor rango y envergadura, no es menos cierto que gracias a todos esos movimientos previos, ellos, los jueces y fiscales con los que he tenido el honor de trabajar, han podido sentarse a fundamentar Derecho, dictar sentencias o calificar.

Si tuviera que hacer un balance, posiblemente me daría un vahído así que voy a quedarme en lo más elemental, fundamento de una vida honrosa, esto es, la gratitud, a todas y cada una de las fichas con las que me he movido en éste ajedrez, incluso a las que me han arrancado algo más que alegrías, vive Dios, que también de ellas he aprendido.

Quiero pensar que en muchos hogares alguien ha descorchado una botella para celebrar una resolución judicial que ha impartido Justicia y quiero creer que de alguna burbuja chispeante también soy copartícipe o responsable, directamente.

Es verdad que habiendo dos partes siempre en conflicto, a la mitad del justiciable les he tenido que hacer la puñeta, pero llegado el caso, bien puedo excusarme y alegar en mi defensa, que yo, simplemente, soy una minúscula mota de polvo en el universo judicial.

Sea como fuere, hoy es un día festivo y hay que celebrar.

A los que ahora “sufren” mi día a día les mando un abrazo enorme y a todos los rostros, de todas las personas que han pasado por mis estancias laborales en calidad de cualquier cosa, entiendase, les deseo paz, esto es, Justicia, que no siendo lo mismo, no se puede alcanzar la una sin la otra.

 

 

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Abrázame, por favor

 

Abrázame, por favor, y espanta los fantasmas del pasado; dame calor y cobijo entre tus brazos y estrechame fuerte contra tu pecho hasta hacerme sentir segura.

Abrázame, por favor, y cubre de besos mi noche oscura, no me dejes que tengo miedo a morir en soledad.

Abrázame, por favor, y cura una a una mis viejas heridas que no cesan de sangrar, protégeme y no permitas que me hagan más daño, por favor.

Abrázame, por favor y quiéreme mucho, quiéreme siempre, quiéreme hasta que me veas partir, no te alejes de mí, no me niegues tus brazos, no me abandones.

Abrázame, por favor, y llena de luz mis más dolorosos secretos, hazme saber que cuento contigo, que tú siempre estarás para darme la mano, que tú no, que tú no me vas a traicionar.

¿Puedes abrazarme, por favor? ¿Puedes hacerme sentir que no estoy sola, que tengo dónde apoyarme, que tengo con quien compartir la risa y el tiempo? ¿Estarás siempre ahí o saldrás huyendo cuando caiga el telón y me harás buscarte entre bambalinas para descubrir que te has ido?

Abrázame, por favor.

 

La la land, banda sonora de diez

Vi en el cine la película. Me gustó mucho.

Vi la película en casa. Me gustó más. Pude descender a esos detalles que no percibimos la primera vez.

Confieso que la banda sonora me tiene subyugada, produce sobre mí un hechizo misterioso y cuanto más la escucho más me envuelve.

Los actores también son bastante culpables de esa atracción que ejerce La La Land sobre mí y sí, reconozco haberme enamorado de Ryan Gosling, que además toca el piano y canta y baila. Tuvo que prepararse muy bien para hacer esta película y el éxito ha debido compensar el esfuerzo. Brillante también Emma Stone, tiene garra, me gusta.

Adoro el claqué, el romanticismo que envuelve la película sin caer en el empalagamiento y finalmente lo que pudo haber sido y no fue…cuántos sentimientos pueden despertar en el espectador…

A todos los que no hayáis descubierto esta banda sonora, por favor, escuchadla, cerrad los ojos y dejaos llevar a la Ciudad de las Estrellas.

A los belgas: os regalamos a Puigdemont

Así estamos, espléndidos y dadivosos.¿Quién da más?

No lloréis de emoción, que ya lo hacemos nosotros pensando lo que vais a disfrutar de semejante personaje. Ojo con vuestra unidad nacional, con vuestros dinerillos y en general, con todo, que quien da cobijo a un escorpión corre el riesgo de envenenarse…

Hacemos lo siguiente: os lo quedáis para siempre, así satisfacemos la voluntad del pobre Puigdemont que, ansioso por llegar a vuestra tierra, dejó tirados a todos los suyos y salió por piernas; de paso, nos dais la alegría del siglo al liberarnos de un traidor, delincuente por demás y pésimo ejemplo, mejor dicho, nefasto, de lo que debe ser un político.

Sus coleguillas están disfrutando de nuestras cárceles o de libertad provisional bajo fianzas que a saber de dónde han salido. Ellos también quieren irse a Bélgica, así que decidnos si os apetece darles también cobijo; en vuestras cárceles no, por favor, que  ellos ya están acostumbrados a un nivel penitenciario que más quisiera algún desempleado. De hecho, la calidad de nuestras cárceles puede provocar el efecto llamada, no para todos, obviamente, Puigdemont ha preferido escapar como un cobarde, con premeditación y alevosía. Ignoramos si llevaba mucho equipaje en el coche que le sacó del país aunque parece ser que sí hizo paradas continuas para acudir al baño, eso sí, una vez que cruzó la frontera. Pobre…dolor de tripa llevaría…o pañales. Nos da igual.

Que ni os penséis lo del 4 de diciembre, que no hay problema, que os lo quedéis. Como advertencia, lo mejor es que seáis complacientes con él, ya que si se le contradice suele difamar y vilipendiar. Lo mismo le da por decir que sois un país represivo y opresor y que no reconoce vuestras leyes y se las pasa por el arco del triunfo. Así lo ha hecho en España, su país mal que le pese, país que ha tenido excesiva paciencia con semejante fantoche(referido mayormente a las acepciones segunda y cuarta de la RAE)

Lo dicho, ni mil palabras más, nada, nada, que os lo quedéis para siempre, ea, a disfrutarlo. Ojalá no volviese nunca más y se lleve su ineptitud y su deshonor lo más lejos posible de nuestra patria.

¿Dije “presunto”? Presunto a todo o qué…¡amos hombre!

Qué orgullo de mujer

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Queden las palabras para el recuerdo, quizás para cuando mi sombra se haya perdido en la eternidad de la vida.

Nada le debes a quien nada te dio salvo promesas etéreas que se fueron con el primer viento del último otoño. Ahora a construir el presente, a luchar por el futuro, a ser feliz y a no esperar nada de quien nada te da. Cuántos amigos tenemos cuando no necesitamos nada…

Te estás haciendo fuerte como la roca, flexible como el junco y destilas luz. Yo te miro, te admiro y me siento muy orgullosa de estar en tu camino, de conocerte y de gozar de tu cariño y de tu amistad, porque ciertamente somos amigas, esa primera persona a la que llamar cuando algo nos sucede, bueno o malo, ese oído presto, ese abrazo tierno, esa cabeza que razona y aconsejando, guía.

Un toma y daca, un allá voy donde vayas tú, y al mismo tiempo, esa capacidad de dejar que corra el aire, el aire justo, el tiempo justo para no cansar o caer en el olvido.

Y porque te han echo daño demasiadas veces, llegó el momento de ser feliz, y porque has sabido utilizar tus armas, ahora empiezas a atisbar la recompensa y en ese trajín de vivir y no morir en el intento, cada vez brillas más y mejor se te ve. Esto va mejor que por buen camino y lo que más feliz me hace es estar para verlo y ser testigo de tu felicidad que es la mía.

Joer tía, qué bien, cómo te lo has currado y qué orgullosa estoy de ti. A peor ya fuimos, nos queda lo mejor, lo mejor, lo mejor. Tú invitas la próxima 🙂