El grito de Venezuela

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Venezuela llora, Venezuela grita, padece hambre e injusticia y sobrevive al terror de una dictadura.

El pueblo venezolano está sufriendo y “les están matando”según relato de los propios venezolanos.

Es un horror contemplar lo que está pasando, cómo  Maduro desgobierna y aplasta a su propio pueblo. Un hombre sin escrúpulos y a lo que se ve, sin cerebro, que vive al margen de la ley, al margen de la democracia y que encarcela a quienes levantan la voz como un solo grito de libertad y plantan cara y se resisten con enorme valentía a riesgo de su propia vida. Así están las cosas.

Y mientras, el mundo mira hacia Venezuela y piensa, dónde está la presión internacional, dónde la ayuda urgente e inmediata, la ayuda contundente y efectiva que necesitan los venezolanos.

Venezuela llora y también lloro yo al contemplar el horror que sufre nuestro pueblo hermano.

Supongo, espero, deseo, rezo para que cada día que pase estén un paso más cerca de alcanzar la libertad y de vivir en paz y recuperarse en su devastada economía.

Quiero expresar mi total repugnancia al régimen de Maduro y a todos aquellos partidos políticos que expresamente no denuncian publicamente tan descomunal injusticia y el brutal atropello a los más elementales derechos del ser humano.

Venezuela llora y grita al mundo “que les están matando”…y a mi se me parte el alma.

 

 

La voz de una niña

Hola. Me llamo Sara y tengo once años.

Creo que es muy importante crecer— así que quiero ser un oso, un zorro, un toro o una ballena.

Todos estos animales mueven movimientos “pro”, hay mogollón de personas dispuestas a gastar su dinero, su tiempo y sus energías en defenderlos

No me parece bien maltratarlos porque son animales, criaturicas del Señor, pero estoy un poco confusa.

¿Los animales son más importantes que las personas?

¿Los animales tienen más derechos que los niños?

Toda esa gente que dedica su vida a procurarles una vida más feliz…¿ya luchan con ahínco por ayudarnos a nosotros los niños?

Niños que son masacrados en el vientre materno, niños que son prostituidos, niños que mueren por desnutrición, niños obligados a trabajar y explotados desde su más tierna infancia, niños manipulados para pedir la independencia de una región de España, niños sin techo, niños sin las  mínimas necesidades higiénicas o sanitarias cubiertas …

Me llamo Sara, tengo once años y creo que soy más importante que un oso, un zorro, un toro o una ballena y desde luego no sé una gaita de política.

La pregunta es: 

¿Tú qué dices?

Burka sí, crucifijo no.

Burka sí, crucifijo no.

Porque hay que respetar el sentir religioso de los musulmanes, porque los españoles tenemos que aceptar sus costumbres y tradiciones, porque somos un pueblo respetuoso, acogedor, magnánimo y tolerante.

Burka sí, crucifijo no.

Porque es lo mismo ser musulmán en España que  ser católico en el mundo árabe, donde todos sabemos que en reciprocidad a nuestra condescendencia, se edifican iglesias católicas y nos ceden el terreno para facilitarlo.

Burka sí, crucifijo no.

Lo dice el Supremo, que es lo más.

No sé si la diferencia estriba en que los musulmanes saben reivindicar y defender sus costumbres, tradiciones y religión…

Quizás está en que se sienten profundamente orgullosos de sus símbolos y cultura…

Puede ser que estén dispuestos a defender su fe por encima de cualquier cosa…

Burka sí, crucifijo no.

Está claro.

Lo mismo el Supremo ha fallado por temor.

A los cristianos nadie les teme.

Se dejan comer por los leones…

Pederastas

No sé qué es justo e incluso puedo estar a punto de afirmar una burrada: me importa más la seguridad de mis hijos que la justicia.

Cuando hablo de “mis hijos” me refiero a todos nuestros hijos.

Tenemos pederastas paseando por nuestras calles, instalándose en nuestro barrio, quizás puerta con puerta… y no podemos conocer quienes son porque hay que garantizar sus derechos.

Además, soportamos a los británicos, por ejemplo, que viven muy a gusto en la Costa del Sol y que han dejado una riada de sangre y dolor en tierras andaluzas-hablo de Tony King-

No podemos vivir con miedo, no podemos poner un chip a nuestros hijos, ni ir con ellos por la vida, tienen que ser libres y eso inevitablemente les pone en situación de peligro…pero me importa más la seguridad de mis hijos que garantizar los derechos de un pederasta.

Posiblemente esto sea una burrada.

Aborto, margaritas y derechos.

No sé nada del aborto programado para ayer.

Pero he descubierto  cómo interesa este tema.

Con muchísima diferencia,  ha sido la entrada que ha recibido más visitas en este año y medio largo que llevo escribiendo en MIC.

Esto quiere decir, que la gente clicka buscando información sobre el aborto. Significa que el aborto interesa, o preocupa, o ambas cosas.

Para algunos, oír hablar de aborto resulta cansino y molesto. Es como un perro con pulgas. Muy incómodo.

Mejor cambiamos el discurso. ..

Pensándolo bien ¿Por qué no escribimos sobre las margaritas?

Este siglo XXI pasa a la historia como el siglo de las margaritas…o de los capullos… Indiscutiblemente es el siglo de las flores, eso sí, de pétalos rojo sangre.

El siglo de las margaritas y de los derechos. Derecho a exterminar crucifijos, derecho a desmembrar fetos, derecho a unir dos personas del mismo sexo, derecho a denunciar a los padres,derecho al adoctrinamiento político de nuestros hijos, derecho a pegar a los profesores, derecho a consumir droga, derecho a matar mujeres a golpes…Aborto, margaritas y derechos.

Me pregunto qué hay que hacer para crear una corriente entre personas de distintas creencias,de diversas razas, con diferentes culturas, con tendencias políticas variadas, pero un mismo sentido común. ¿Dónde estáis?

Defender el derecho a nacer y ser amado NO es cuestión de religiones, así pues, no entiendo la postura del que calla .

Gracias a todos y gracias a Elige la Vida, SunsiEmbajador en el Infierno,  Persio, Teresa, Papo, que han participado activamente con sus blogs-si se me escapa alguno, hacédmelo saber-

Escribiré nuevamente  sobre nuestra melliza, cuando sepa si vive o no.

¿Estoy faltando a la caridad?

MesopotamiaDavidGoliath

Decía San Josemaría que  si no podemos hablar bien de alguien mejor nos callamos.

Por eso, de hecho, que yo recuerde, salvo alguna barbaridad de alcance nacional o internacional, que por ser pública, da derecho a ser criticada, nunca he hablado mal de nadie en este blog.

He denunciado actitudes impresentables. He dicho el pecado, no el pecador.

A veces los protagonistas han sido del gremio que más me afecta, y otras me han inspirado personas completamente  ánonimas.

Cuando he denunciado algo lo he hecho con la finalidad de criticar el hecho, no a la persona.

Por ejemplo, si una chica aborta, el hecho de abortar es repudiable, es criticable, es objeto de comentarios. Lo que no sería lícito ni cristiano es juzgar, condenar o lapidar a la chica que aborta.

Si un ministro toma una medida equivocada y a todas luces dañina para el saneamiento de la economía española, pasaremos a criticar su medida y todas sus decisiones.

No deberemos sin embargo, condenarle a los infiernos, porque quizás un día descubramos que somos más miserables que él.

Si un médico de prestigio decide abiertamente aplicar la eutanasia y hacer apología de la misma, diremos con nombres y apellidos que está practicando un crímen. Y estaremos en nuestro derecho.

No tengo derecho sin embargo, por mucha libertad de expresión que nos quieran vender, a difamar a nadie por aquello de que siempre que difamas algo queda.

La diferencia entre difamar y exponer hechos creo que es obvia y me abstengo de profundizar más en el tema.

En el ministerio de justicia a día de hoy, hay mucho clasismo y muchas veces los que estamos más abajo, recibimos tratos desconsiderados y déspotas.

Sin duda alguna muchos piensan que por ser más a nivel profesional, son mejores y tienen más derechos y merecen un trato casi reverencial. Y yo denuncio esto y mi pregunta es: ¿Estoy faltando a la caridad?

Un ejemplo:

Estamos el fiscal, el juez, el secretario y yo.

Llega el forense, que en su calidad de médico, pasa a ser de un estatus superior, por supuesto.

El secretario toma la palabra y le dice: Te presento al fiscal, te presento al juez y bueno, a mí ya me conoces. Y todos ellos se ponen a hablar entre sí.

Yo, allí presente, me ví ampliamente ignorada y pensé con guasa para mis adentros: “y yo soy la tramitadora de mierda sin la que no se podrá celebrar la vista”.

No. No creo que San Josemaría se refiriese en su punto de Camino a que callemos todos los atropellos que sufrimos.

Más bien, debía referirse a que en la vida diaria no debemos andar cotilleando los unos de los otros:

“¿Sabes? Carmen es una marrana porque… ¿Sabes?Me han dicho que Lucía se la pega al marido. ¿Sabes? Luisito se dedica a robar al fisco, que lo se de buena tinta. ¿Sabes? Mi cuñada es imbécil y no la soporto porque no pega un palo al agua…”

Criticar hechos dañinos, actuaciones injustas, abusos de poder, engreimientos que pisotean las dignidades de los inferiores en el orden laboral, a mí no me parece falta de caridad.

Tomo ejemplos de la vida diaria y cuento aquello que me llama la atención porque realmente está fuera de lugar.

Si alguien puede argumentarme que  he caído en lo más bajo en mi post anterior, por favor, que me lo haga saber, que siempre cabe la posibilidad de que yo esté equivocada. Por supuesto.

*Dedicado a la persona en cuyo comentario me he inspirado y que me merece un enorme respeto, aunque ya se ve que no siempre estamos de acuerdo.