La ideología de género, una sinrazón

Éste vídeo explica en pocos minutos el trasfondo de la ideología de género, un negocio que alguien se sacó de la manga y que ha conseguido confundir los más básicos esquemas mentales de muchas personas que cuando oyen hablar de “género” entienden que hablamos de “masculino o femenino”. Nada más lejos de la realidad.

“La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo. Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y su propia libertad, que nacen de su condición espiritual. Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo” (Cardenal Joseph Ratzinger).

La defensa de la identidad humana, la defensa de la biología y la defensa de la distinción de sexos, nada tiene que ver con el tema de la transexualidad, o dicho de otro modo, afirmar lo primero no significa atacar lo segundo. Máximo respeto a las personas transexuales. Máximo. Que nadie manipule el hecho de que defendamos que lo blanco es blanco.

Ya pasó con la batalla perdida del “matrimonio” como concepto que definía un estado. Al admitir como matrimonio cualquier unión, queda vacío de contenido el sentido originario del término, es decir, que un matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Y afirmar esto no va en contra de las uniones homosexuales, sencillamente las diferencian, porque no son lo mismo. Máximo respeto a estas uniones de personas del mismo sexo. Máximo. Que nadie manipule el hecho de que defendamos que lo blanco es blanco.

El caso es que poco a poco nuestros cerebros se deforman y llegamos a dar por válido lo que es de suyo, absurdo e irracional. Ahora toca “deconstruirnos”…no quiero pensar qué puede ser lo siguiente.

Y voy a referirme al programa de la Sexta presentado por Iñaki López, que dio un ejemplo perfecto de lo que puede llegar a ser la prepotencia, la ignorancia y la violencia que contiene esta ideología de género, con afirmaciones tales como que la sexualidad no está en los genitales sino en la cabeza, algo que, afirmaba con vehemencia y faltando al respeto del supuesto “entrevistado” que apenas pudo articular palabra. Cero para el Sr.López. Cero.

A este señor me gustaría preguntarle, llegado el caso de una futurible paternidad,si ha sido niño o niña, aunque mucho me temo que su respuesta será un coherente “no tengo ni puñetera idea” ya que no sé qué hay en su cabecita. Lo mismo es conveniente que no le inscriba en el Registro Civil, porque ponerle un nombre determinaría un sexo…y desde luego que le vista con colores neutros, nada que pueda confundir al bebé y hacerle tender hacia uno de los sexos, y todo ello, insisto, con la negación más absoluta y chulesca de la certeza de la biología.

En fin, el mundo está lleno de necios, pero que no nos vendan la burra y sobre todo, que no adoctrinen a nuestros niños en las escuelas, que no les confundan, que no los programen. Para educar están los padres en concreto, y la familia en general. Para arengas y discursos políticos está el hemiciclo.

¿Solución judicial al maltrato?

 

No existe una solución judicial, ni las fuerzas de seguridad del Estado pueden atajar la pandemia que supone el maltrato o violencia de género llevado hasta el extremo, el crimen.

El número de mujeres muertas a manos de sus “parejas”(léase marido, chulo, amante, novio…)no tiene solución judicial, ni gubernamental.

Dijo un ministro de cuyo nombre no quiero acordarme, algo así como que el número de denuncias por este motivo se inflaban, no siendo reales los datos registrados. Coincido en esto, y sólo en esto, y afirmo que el 90% de las denuncias por maltrato que yo he visto, no son verdad.

La actitud de una mujer que sufre insultos, palizas o vejaciones de su “pareja”(léase marido, chulo, amante, novio…)no puede ser tan frívola como lo que acostumbro a ver; una mujer maltratada tiene que estar dolida en lo más profundo de su ser, normalmente está aterrada y la tristeza se refleja en su rostro, o en el nerviosismo de sus gestos, en la voz temblona o en la agitación de sus manos, o en el mutismo…

A un maltratador le ponen una orden de alejamiento…¿Y?

¿Hay que suponer que quien es tan cobarde como para maltratar a una mujer va a ser tan diligente como para obedecer a un juez?

No hay policías suficientes para vigilar a tanto malnacido, ni pulseras electrónicas para todos, ni cárceles, ni años de condena suficientes para alejar a un hombre rabioso, violento, enfermo y machista, de la mujer con la que tiene “relaciones”.

Para combatir el maltrato hay que formar a los niños, educarlos en valores y ayudarles a crecer como seres humanos.