El secreto del Opus Dei

indiana

Yo os lo voy a desvelar.

Indiana Jones. Con aquella media sonrisa y el látigo en la mano.

Así comencé esta aventura en busca del secreto del Opus Dei.

¿Qué misterio ocultan estos chicos/as?¿Por qué sonríen a la vida aunque lleven la cabeza abierta? ¿Qué les motiva a vivir su fe en Cristo de una forma atlética, ascética, natural y desinteresada?

Indiana Jones encontró el arca perdida, o no, ya no lo recuerdo.

Pero yo descubrí  qué había tras la publicidad de la Obra y a la vista de mi hallazgo, decidí que era  un buen sitio para vivir  y un buen sitio para morir. Y me quedé:)

Copio estas palabras de San Josemaría, un hombre que supo escuchar a Dios y empeñó su vida en hacerle de altavoz:

“Allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es en medio de las cosas más materiales de la tierra donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…”

Este es el único y genuino misterio.

Detrás del Opus Dei solo hay afán de santidad personal, deseos de transmitir el mensaje de Cristo, y el potencial infinito de convertir todo aquello que hacemos o decimos en Gloria de Dios.

Todo, pequeño o grande, todo, agradable o doloroso, todo, divertido o pesado, todo, el trabajo y el descanso, todo lo pensamos, lo vivimos, lo hacemos, lo ofrecemos y como las gallinas de los huevos de oro, todo se transforma en el preciado metal.

Oro que se hace vida, que es gloria de Dios, que se llama Cielo, redención.

Oro que purifica nuestros pecados, que sana nuestras heridas, que colma nuestros anhelos.

No hay ningún secreto.

Quien  busque  en los entresijos de esta Obra de Dios,  descubrirá  que quienes estamos detrás  solo somos pobres vasijas de barro, apóstoles del siglo XXI, con blogs, FB o PDA.Gente corriente.

Aunque el auténtico misterio es que el Opus Dei es un querer divino con carácter de eternidad pese a nuestras personales miserias.

No hay más que lo que ya sabemos, además toda la información está en Internet, está en los Centros de puertas abiertas a crédulos e incrédulos,  está escrito y aprobado por la Santa Sede, todos los Obispos del mundo conocen, y  los Papas bendicen.

Ya no necesitamos ser curas o monjas de vida consagrada y apartados del mundanal ruido para buscar la santidad en la vida ordinaria.

Santidad que es buscar la voluntad de Dios y empeñarse en cumplirla.

Santidad que es hacer las mismas cosas cada día pero con más amor.

Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas.

¿ La receta?  Santidad personal.Solo eso:)

El viernes 26 de Junio es la Fiesta de San Josemaría.

Si alguno se acerca a celebrarlo conmigo,  me pondré como el año pasado: según se entra, tercera columna de la derecha, en la Catedral.

No tiene pérdida:)

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Un pésame en clausura

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-Ave María Purísima

-Sin pecado concebida, Madre,  llamaba para mandarles mi cariño.

-Pues muchas gracias, hija-

Y me cuenta….

-Madre,  le he dicho a Jesús que ya que se ha llevado a la Hermana Mercedes María, que les mande dos novicias y así les consuele un poco.

-¡Ah, sí, hija, pues seguro que te oye porque lees muy  bien! ¿Tú no tendrás alguna para darme?

-Yo sí Madre, tengo dos que podrían servir.

-Creía que solo teníais varones.¡Dos hijas! qué alegría, pero claro, tu las meterás en la Obra ¿no?

Aquí me he tenido que reir, pese a que la llamaba para darle un pésame.

-Madre, mis hijos serán lo que quieran ser, pero sobre todo, yo rezo para que sean lo que Dios quiera. Rezo para que crezcan sanos y libres y con esa libertad llegado el momento, si Dios les pide algo, sean capaces de responder sí.

Hemos seguido hablando un rato y nos hemos despedido.

Pese a no haber visto nunca a esta monja, que es la Madre Superiora de un convento de clausura, su voz irradia cariño y paz y  existe entre nosotras una manifiesta empatía.

Ellas, todas ellas, me conocen solo por la voz, porque en riguroso orden de lectura, el día que me toca, participo leyendo la lectura y el Salmo en la Sta. Misa que se celebra en su convento.

Me pilla a cinco minutos del trabajo y me ayuda a empezar bien el día.

No es que yo quiera decir nada en contra del cola-cao ni de los donuts, pero no hay nada comparado con empezar con una Misa bien temprana.

Hoy, al terminar  la liturgia, nos hemos asomado a las rejas.

Estaba de cuerpo presente la fallecida, muy próxima al Sagrario, y detrás, las monjitas, con su hábito y su fe edificante, de rodillas, velaban a su hermana muerta. Me han conmovido.

Creo que lo he dicho en otras ocasiones, pero no me canso de  repetirlo: admiro profundamente a estas mujeres valientes y entregadas que dedican sus vidas a pedir por todos nosotros.

Para ellas todo mi cariño y mi respeto.Por supuesto, mis oraciones. Hacen mucho bien y hacen falta más.

Si alguna fémina lee esto y tiene inquietudes acerca de su vocación, que me lo diga y la pongo en contacto con estas monjas Carmelitas.

¿Por qué no?

Vuela amiga, vuela alto

Esta es mi amiga.

Le llamaremos Águila, ya que quiere mantenerse en el anonimato.

Hoy está de fiesta. Celebra un aniversario, pero como es un Águila y no habla mi idioma, no he podido entender cuántos años festeja. Da igual.

Hace tiempo, en algún lugar, mi amiga decidió levantar un vuelo majestuoso. Es un vuelo ambicioso, que busca dar caza al Amor.

Prometió fidelidad y es feliz.

Dejó de dar saltitos en la tierra y comenzó a elevarse alto, alto, alto y a ver las cosas a vista de águila, que según me cuenta o a mí me parece entender, es otra forma de mirar. Más profunda, con más alcance, con más perspectiva.

Las cosas se ven distintas, pero sobre todo, se ven mejor.

No me cuenta mucho más, solo insiste en que le acompañe en su alegría y le anime en su vuelo.

Y eso hago. Feliz día y feliz vuelo, que te fío largo pues aún te queda mucho por ver, seguro.