
Según yo lo veo, la devoción a la Virgen debe canalizarse en esa dirección: María.
La pregunta es : ¿Qué quiere María de nosotros?
El Rocío para mí es un enigma.
Ni que me paguen me meto en un enjambre enfervorizado que empuja y llora a su Patrona. Lo de llorar está bien, que las emociones hay que expresarlas o dejarlas fluir. Lo de los empujones y los niños volando por el cielo para tocar el manto de la Virgen…para mí es un misterio.
Entiendo que el amor a la Virgen se traduce en obediencia: “Haced lo que Él os diga”. Y Cristo dijo que cumpliésemos los mandamientos y que obedeciésemos a su Iglesia, que para eso la hizo.
Respeto profundamente las distintas devociones y sus múltiples expresiones pero eso no significa que las comparta.
Todo sentimiento religioso que no se cimente sobre una base de conocimiento es igual a pajarillos en el aire, expuestos a morir al menor disparo o a dejarse llevar según sople el viento.
“Haced lo que Él os diga”.
Y Cristo fundó su Iglesia.




