Cuando eres feliz y brindas por la vida

cervecita-en-salamanca

Es ese momento de la vida en que te congratulas con el universo, sientes que brilla el sol y sin querer, sonríes a los charcos…¿qué charcos?

Es ese momento de la vida que aprovechas para agradecer a toda la corte celestial este regalo que nos ha hecho y que tan machaconamente le habíamos pedido a través de todos los intermediarios posibles.

Es ese momento de la vida que tiene que llegar porque el reloj nunca deja de mover sus agujas; pasa la guardería, pasa la educación infantil, pasa primaria,pasa secundaria, el bachiller, la selectividad y finalmente llegas a la universidad y tienes que celebrarlo.

Es ese momento de la vida en que quieres llevar una pancarta que diga en grandes letras: ¡es mi hija!. Pero la mirada reprobatoria de la joven universitaria te limita y acabas cediendo y sólo lo piensas, lo cantas, lo sueñas, lo bailas y lo publicas: ¡es mi hija!

Después de pasear durante horas por las calles de Salamanca, ciudad bellísima, me he sentado a descansar, a celebrar la vida y me he pedido la cervecita de la imagen.

Me he sentido la persona más feliz del mundo y la cerveza me ha sabido a gloria, me he deleitado en las tapas del lugar y me he seguido pateando la ciudad, con ansias, con entusiasmo, con fuerza, con insistencia.

Y no me he cansado y sigo sin cansarme y he vuelto a esas calles que guardan los pasos de Unamuno, los de Fray Luis de León, que guardan sus obras, su arte, su literatura, su filosofía, su espiritualidad…

Mañana vuelvo a casa al tiempo que me quedo, irremediablemente me quedo, felizmente me quedo.

La pregunta es:

¿Brindas conmigo?

Pepe y María

lago_montana

Pepe entra en el bar, se acerca a la barra y pide un café doble sin azúcar. Está hundido en la miseria y tiene el alma en los pies. Ha perdido su trabajo y no sabe cómo se lo va a decir a su mujer.

María es tan buena, tan cariñosa y tan feliz que Pepe no puede llegar y romperle el corazón con una noticia tan desastrosa. Están pagando la letra del piso, la letra del coche y ya son cinco bocas que alimentar. Ahora se arrepiente de haberle insistido para que dejase el trabajo y se dedicase sólo a las tareas del hogar. A él le gustaba que ella estuviese en casa, le gustaba llegar cansado y caer en sus brazos tiernos, oler su perfume, sentir su alegría… Ahora cree que se equivocó.

Pepe contempla horrorizado el vaso vacío y siente miedo. Quizás ella deje de quererle, quizás se vaya con sus padres y él se quede más solo que la una.

No sabe qué hacer. Deja en la barra unas monedas y sale a la calle con las manos en los bolsillos y una zozobra que nunca antes había sentido.

Cuando abre la puerta de casa María no está, la busca por las habitaciones, la llama a voces cada vez más angustiado y descubre una nota en la mesa de la cocina.

“Cariño, no te enfades conmigo pero me han llamado del despacho porque tienen entre manos una negociación muy complicada y han sentido la necesidad de contar conmigo.  No he podido resistirme.Vuelvo a las ocho. Los niños están con tu madre.Te quiero”

 

Sin miedo

sin-miedo

Es bonito ver cómo nos desbordan las emociones, cómo aflora el sentimiento a pesar de nuestras ansias por contenerlo.

Me gustan las manifestaciones de alegría y me enternecen las que expresan dolor. Me conmueve la amabilidad de personas que ayudan a personas, incluso en detalles sin importancia que pueden pasar desapercibidos.

Pudiéramos creer que el mundo de la razón debe desligarse del mundo de las emociones; cerebro y corazón; haz lo que debas y no lo que sientas; piensa antes de actuar…etc etc pero no creo que estemos hablando de líneas paralelas que no se tocan, muy al contrario, la razón guía al sentimiento pero no lo anula, interactúan y se complementan. No hay nada más hermoso que un ser humano que goce de ambos privilegios, una inteligencia ordenada y un corazón bien formado.

El ser humano no es un conjunto de cosas inconexas sino un todo perfectamente enrocado y cuando no es así, descubrimos a personas de corazón frío o personas tontas de remate, aunque gocen de inteligencia. Mutilados en los dos pilares sobre los que se fundamenta la persona.

Las emociones también se trabajan pero siempre hay una parcela indomable y espontánea que es la que nos lleva a derramar la risa o el llanto aún cuando no queremos reír o llorar en un momento determinado. Nos desbordan las emociones y nos hacen vulnerables, pero ese es parte del encanto de la vida.

Cuando ocultamos lo que sentimos nos causamos un daño absurdo y estéril. En el fondo tenemos miedo a demostrar que somos frágiles, que estamos necesitados, que demandamos afecto, que somos de barro y que necesitamos ayuda para vivir. Gozar de la libertad de espíritu que nos permite ser y sentir sin ocultarnos es un privilegio al que todos podemos aspirar, baste con desearlo y dejarse llevar.

Tan nefasta llega a ser la rigidez mental como la afectiva…sería muy agradable vivir con humildad y sencillez, entender que la expresión de la razón cuando se verbaliza es tan deseable como la expresión de los sentimientos cuando los dejamos fluir. Pensar, amar y sentir sin miedo. Estaría muy bien.

La pregunta es:

¿Si no tuvieras miedo qué harías?

 

Noticia feliz

stress-free

La noticia feliz es que mi hija pequeña va a poder estudiar con intención de “ser”, aquello para lo que realmente siente vocación. Paula va a ser médico. ¡Ah, qué buen fichaje para la ciencia!

Lo complicado del tema está en dónde va a estudiar, porque esa incógnita, que va a marcar su vida, todavía no está definida. En territorio español, por supuesto, aunque se barajan tres ciudades a la vuelta de la esquina, véase Huesca, Zaragoza y/o Salamanca.

Tenemos un pie puesto en la estación de tren pero no nos decidimos a comprar el billete, obviamente. Hay que esperar, todavía un poquito más… La definición de la universidad está resultando de lo más intrigante, pero bien, muy contentos, muy tranquilos en ese sentido, porque aunque mi hija tiene sus preferencias y la posibilidad es solo una, lo que tengo clarísimo es que allá a donde vaya va a ser feliz, va a estudiar lo que le gusta y va a tener nuevas experiencias muy enriquecedoras. Crecimiento personal que le llaman.

Así pues, después de un duro bachiller que se ha currado como una campeona, ahora va a comerse el mundo y a vivir como universitaria en un colegio mayor en una ciudad del norte, véase Huesca, Zaragoza y/o Salamanca y lo que yo digo es…¡¡¡QUÉ ENVIDIA!!!

“La ciencia del lenguaje positivo”

41unu1ckebl-_sx335_bo1204203200_

Voy en carretera y llevo la radio encendida, me gusta mucho oírla. Están entrevistando a Luis Castellanos, del que nada sé, y me voy metiendo en la conversación que se trae con la periodista que le va haciendo preguntas. Cada vez me parecen más interesantes las respuestas del Sr. Castellanos y consigue entusiasmarme hasta el punto de arrancarme el propósito de comprar su libro “La ciencia del lenguaje positivo”.

Habla de que las personas utilizamos un número limitado de palabras y que solemos repetir las mismas una y otra vez, de tal modo que causan efecto en nuestro pensamiento, en nuestra manera de decidir y de ver la vida, incluso afectan a nuestra salud positiva o negativamente, según el tipo de palabras que utilicemos.

Poco más puedo decir puesto que aún no he leído el libro pero su entrevista me pareció tan estimulante y tan razonables sus argumentos que me atrevo a afirmar que será una lectura muy enriquecedora.

Por ejemplo, copio parte de un artículo publicado por Luis Castellanos:

Evitemos las frases killer

Yo no sé cuántos gramos pesa un sueño en el cerebro, lo que sí sé es cuánto pesan en mi corazón y en sus latidos los sueños que hemos sometido al destierro. El miedo, la angustia, la ansiedad, el estrés, la depresión, atrapan nuestras palabras. La biología de las palabras afecta a nuestro estado de ánimo. Nos tocan. Nos desalientan. Son frases killer, palabras que se susurran al corazón levantando la voz: “no lo vas a conseguir”, “me esperaba otra cosa”, “ni lo intentes…”, “imposible…”, “de haberlo sabido…”, “nos es por nada”, pero…”, “ya te lo decía yo…”, “se veía venir..”, “la próxima vez lo hago yo…”, “eres un inútil…”, “todo es acostumbrarse”, “la cruda realidad”, “¿te puedo decir algo sin que te enfades?”, “qué le vamos a hacer”, “así es la vida”…. Estas frases nos quitan del corazón ese empuje inicial, esa ilusión y enferman nuestro lenguaje, nuestras posibilidades. En definitiva, atacados por el virus de las frases killer, también enferman nuestros sueños. Una frase killer es aquella que cuando alguien la dice, o se la dicen, el efecto que produce es el desánimo, el desaliento. La falta de energía afecta a nuestros reflejos y a nuestra inteligencia, nos roba tiempo y futuro. Una frase killer es rápida, se dice sin pensar en las consecuencias de lo que se está diciendo. Es, sobre todo, una reacción brusca más parecida a un “tortazo” que a una reprimenda.

Cuando evitamos las frases killer, abrimos una pequeña brecha de luz en nuestro lado oscuro del lenguaje.

Definitivamente voy a revisar mi vocabulario y no sólo cuando escribo, no sólo cuando hablo, sino básicamente cuando pienso.

La pregunta es:

¿Te animas tú también o ya dominas éste arte?

Hola, hola le dijo ¿ a ¡

dt-common-streams-streamserver-cls

Hola, hola🙂 Soy uno de los dos interrogantes de este mundo, concretamente el más perjudicado. Para que os situéis os pongo una imagen mía:¿.

¿Qué, alguien me recuerda? Hasta hace muy poco estaba en todas vuestras cartas y  artículos de opinión, además tenía mi propio espacio en las escuelas. Actualmente me habéis desaparecido y un poco triste sí que estoy, porque en definitiva y para que nos aclaremos: ¿Qué os he hecho?

Todos los seres humanos tenéis dudas y yo, siempre al quite, he sido el precursor de vuestras preguntas y, en pago a mi entusiasmo, ahora me veo desplazado, suprimido, aniquilado y lo peor, olvidado de todos sin remedio.

Pero acaso podéis dejarme en el abismo de las letras para siempre? ¡Lo ves! Luisa acaba de hacerlo! Lo bueno dentro de lo malo es que no estoy solo porque mi admirado amigo ¡ también ha sido enviado al mundo tenebroso donde viven prisioneras palabras y signos que ya nadie quiere utilizar.

Pensando en quién culpabilizar me viene a la mente la globalización, que como la pille le doy un cogotazo que no se recupera, aunque mucho me temo que sea un problema mayor y que los nacidos digitales no gusten de nuestras preguntas y admiraciones. ¿Les vamos a privar de este derecho?

A todos los que hemos sido arrasados por las nuevas tecnologías, nos queda el consuelo de vivir para siempre en todo lo que hasta aquí se escribió y que perdurará por siempre en el Mundo de las Letras al que pertenecemos y en el que queremos habitar por siempre jamás. De ti depende ¿Nos ayudas? ¡Eh!