Almendros en mi almohada

Cuando anoche me acosté, mi cuerpo estaba rendido por la intensidad del día, el trabajo que cansa, la vida que agota, la noche que nos acuna, unas horas por delante para relajarme y descansar, un lujo occidental en un país en calma pese a los vaivenes políticos.

Mi almohada es perfecta, ni dura ni blanda, acogedora y tierna como las faldas de una madre. Una inversión de bajo coste y alto rendimiento. Un acierto. Tanto, que ya no encuentro acomodo sin ella, me planteo meterla en la maleta en las salidas que me alejan de mi ciudad.

Después de ese momento en que dudas si duermes o sueñas, perdí completamente la conciencia y me abandoné a mis desbandadas nocturnas.

Y es ahí donde empieza el mundo de los sueños, donde todo es posible, donde mi almohada se transforma en un fecundo campo de almendros en flor.

Es entonces cuando mudo mi naturaleza humana y me siento un pajarito feliz cobijado al amor de las ramas mecidas por la tremolina.

A veces fuerzo los sueños y consigo flotar en historias invencibles y románticas, en ocasiones soy la super woman que libera al mundo de las guerras, y con cierta frecuencia vuelo.

¡Vuelo!

La pregunta es:

¿ Qué papel juega tu almohada a la hora de conciliar el sueño?

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Mujeres contra mujeres

Los intereses creados de la política buscan la confrontación entre mujeres.

Mujeres contra mujeres… lo último en estupidez humana y sálvese quien pueda. Mujeres que atacan a mujeres por PENSAR distinto. Mujeres que se creen más mujeres que quienes no secundan la huelga del 8M.

He debido perderme en alguna parte de esta historia. Desde luego, como mujer, tengo muy claro que en mi nombre no hablan quienes pretenden apoderarse del concepto de la mujer en su versión manipulada del feminismo.

Para nada me siento en una sociedad donde haya que distinguir entre víctimas y opresores. Las mujeres, pobrecitas, están siendo atacadas por los hombres, malvados todos. ¡Mienten!

Atentas al dato: España, siglo XXI, marzo de 2019 d.C…

Personas somos; las hay mejores, regulares y absolutamente despreciables, y hablo en términos genéricos, sin descender a los atributos que les determinan fisiológicamente.

Como mujer, me siento muy orgullosa de serlo, pienso en mi madre, en mi hermana, en mis hijas, en mis amigas… magníficas, divertidas, intelectuales, currantes, hijas, madres, esposas, solteras, divorciadas, viudas ¡ Mujeres! sin embargo no somos de hacer huelga el 8M, ni siquiera del 8M.

Brillamos con luz propia, no necesitamos focos; nos superamos por nosotras mismas, no porque alguien tenga que elevarnos; somos fuertes porque estamos preparadas para perseguir nuestras metas; trabajamos por una sociedad más justa y tolerante, por una sociedad donde se haga justicia sin distinción de razas o sexos.

¿Por qué no hay un lobby que manipule a los hombres para celebrar el día del hombre? Podría ser el 9 M, ¡ea!, y todos a manifestarse y a gritar que son más machos que quienes no les secunden.

¿De verdad alguien cree que las mujeres necesitan un día especial para que se les considere? ¿Por qué los hombres no?

Grandes mujeres tiene la Historia; mujeres fuertes, valientes, emprendedoras e inteligentes las hay por doquier, son personas que circulan por el torrente de la vida, con normalidad,sin histerismos ni pancartas, ni pechos al aire. 

Me sumo al plan de la columnista Rebeca Argudo y destaco el último párrafo:

” El día ocho de marzo estaré manifestando mi disconformidad con este disparate de feminismo histérico que no me representa. Y lo haré haciendo justo lo que se supone que no debo hacer: trabajar, estudiar, cuidar y consumir. Todo a la vez. Así que si van por la calle tranquilamente y ven en una terraza a una morena con flequillo que está cuidando a un bebé o a un anciano, que al mismo tiempo escribe en un portátil, atiende el teléfono, lee un libro y pide otra cerveza, no duden en saludar. Soy yo y estaré encantada de invitar a esa ronda. Brindaremos juntos por la cordura”.

En el párrafo anterior sólo tenéis que sustituir “morena con flequillo” por rubia de toda la vida y sin complejos.

¡ Bravas las mujeres sin complejos que no se dejan manipular!

Estoy en Woman Essentia

Buscadme aquí y no me dejéis caer en el olvido de los blogs que mueren a falta de quienes acudan a visitarles.

Estoy en Woman Essentia y os dejo el enlace de mis artículos.

Sigo alimentando Mis ideas cotidianas, anhelo escribir el resto de mi vida y procuro administrar el tiempo que tengo para deleitarme con este hobby que tantos buenos ratos me da.

Sigo aquí y al mismo tiempo estoy en Woman Essentia, capacidad que tiene una para estar en dos sitios a la vez 🙂

Con Eva García Sáenz de Urturi y Woman Essentia

Eva García Sáenz de Urturi es escritora. Su última entrega- Los Señores del tiempo-ha completado la trilogía de la “Ciudad Blanca”, un thriller que lleva su sello personal, esto es, novela histórica, y que se desarrolla en su ciudad natal, Vitoria.

Como colaboradora de la revista Woman Essentia, solicité una entrevista a Eva García Sáenz y pudimos materializarla hace unos días.

Eva es una mujer cordial que hizo muy fácil la conversación. Apunté mentalmente subrayar su capacidad intelectual y su inclinación al trabajo bien hecho.

Eva me contaba las jornadas maratonianas, las horas de estudio sobre historia, la documentación de perfiles psicológicos, los cursos acelerados de criminología… un intenso trabajo de documentación.

“Cuando destacas por hacer algo extraordinario, detrás hay mucha cultura del esfuerzo”

Pero para no hacerme spoiler a mí misma, os dejo el enlace con la entrevista íntegra y os presento la revista para la que colaboro, como he dicho antes.

¿Qué es Woman Essentia?

“Woman Essentia surge para dar respuesta a las diferentes circunstancias que rodean actualmente nuestras vidas debido a los constantes cambios a los que nos enfrentamos, desde un punto de vista que no traicione a la verdadera esencia de la mujer. Planteamos así un espacio de encuentro donde poder informar y compartir inquietudes para aquellas mujeres que buscan una información de calidad sobre la persona, familia, profesión, cultura…es decir sobre el mundo en que vivimos, destacando el trabajo de la mujer y su aportación a la sociedad…dando lo mejor de nosotras!!”

Ésta revista digital ocupa ahora parte del tiempo que dedico a mis entradas, pero como podéis apreciar, sigo compatibilizandolo con mis ideas cotidianas, mi pequeño blog casero al que no pienso abandonar aunque me arrastren los años.

He disfrutado con la entrevista a Eva García Sáenz de Urturi y os recomiendo la trilogía: El silencio de la ciudad blanca, Los ritos del agua y Los señores del tiempo.

Ahora, como le he prometido a Eva, leeré La saga de los longevos, primera de sus novelas, que publicó en 2012 y que la impulsó a dedicarse a tiempo completo al arte de escribir.

Os espero también por Woman Essentia.

Y mi pregunta es…

¿ Habéis leido la trilogía de la Ciudad blanca?


Pequeño Julen que estás en el cielo

Pequeño Julen que estás en el cielo, qué penita haber constatado lo que nos parecía más que probable pero nos resistíamos a aceptar…te has ido de forma brutal y cruel y has dejado un reguero de dolor.

España y el mundo han seguido con interés y angustia tu desgracia. Desde el minuto cero nos pusimos a rezar, Dios no es culpable de que los humanos dejen pozos abiertos.

Lo hemos pasado mal, hemos sufrido cada minuto, cada segundo. Por la noche intentaba calmar mi angustia con oraciones que me diesen paz, por la mañana lo primero era buscar las últimas noticias de tu búsqueda.

Pequeño Julen que estás en el cielo, deseo que no hayas sufrido, que hayas pasado de la vida a la muerte y de la muerte a la vida, sin un segundo de angustia.

Increíble ha sido la tragedia, el despliegue para ayudarte ha sido brutal, la lucha incansable contra la tierra ha sido titánica, pero no ha podido ser.

Imagino el dolor de tu familia y admiro que sigan respirando, me pongo en el lugar de todos los que han luchado en primera fila y el abatimiento que les ha golpeado al encontrarte ya sin vida.

Pequeño Julen que estás en el cielo, no concibo esta vida sin la esperanza de una vida mejor, plena, luminosa e infinitamente feliz.

Ese ángel que te ha llevado hasta el cielo, esa fiesta que han hecho para recibirte en el paraíso, ese juego inacabable donde vas a vivir para siempre…

Hoy hemos sentido el mazazo de tu pérdida y al mismo tiempo ha finalizado la angustia de la incertidumbre, hoy, sin duda, es un día triste en la tierra y te mandamos todo el amor que un pequeño como tú merece.

Querido Julen que estás en el cielo, que el buen Dios que no tiene culpa de las cosas que hacemos los hombres, te bendiga.

La opinión a debate

Hoy, primer post del año, he pensado traer a debate el asunto “opinión”, es decir, aquello que cada ser humano, como individuo, piensa y manifiesta, al margen de que lleve razón o no.

Es muy común escuchar esta expresión: “en mi opinión…”

Distinto es que esa “opinión” sea veraz, o que esté fundamentada, o que se argumente con coherencia. En un país como España, donde se habla incansablemente, “opinar” podría estar catalogado como un deporte nacional.

El hecho de que me forme un juicio sobre algo o alguien no significa, no necesariamente, que lo que digo sea palabra de ley. Puedo estar equivocada hasta la médula. En mi opinión, es positivo estar abierto a nuevos enfoques.

¿Respetamos la opinión ajena?

¿O por el contrario nos enrocamos en nuestros convencimientos y negamos la posibilidad de enriquecernos con la opinión de los demás?

Traigo “la opinión a debate” porque me gusta pulsar a quienes me prestan oídos-cosa muy de agradecer en estos tiempos ideológicamente convulsos-

Para no vivir en un estado anárquico necesitamos establecer bases y leyes que rigen nuestra convivencia. Por lo tanto, cabría concluir que todas las leyes son buenas.

Y yo afirmo que no, que no todas las leyes son buenas. Me diréis que si la bondad de la ley depende de mi criterio o de cualquier criterio, estamos apañados. Os doy la razón y os la quito. Y me explico.

Por ejemplo, la ley del aborto es lo peor, regular la forma de asesinar a un bebé en el útero de su mamá es una aberración.

Cuando hablo esto con mis amigos me dicen: “esa es tu opinión”. Entonces…¿mi opinión, o la vuestra, nunca será veraz?

¿Acaso podemos cuestionar la ley?

Entramos en un abismo peligroso, digamos que me estoy metiendo en un jardín del que no sé cómo voy a salir, pero, lo cierto es que las cosas no son “porque yo lo digo”, sino porque pueda fundamentarlas en pilares como la razón, la justicia, la humanidad y la dignidad.

No hago afirmaciones porque me llega el viento del Norte o porque sienta el fémur entumecido, sino porque voy a la raíz, busco, consulto, estudio y finalmente me formo una opinión.

Y todo esto lo digo pensando en la debatida ley sobre violencia de género.

Continuará…